
Si buscas un lugar auténtico y acogedor, el Hostal Remoña en Espinama es una parada obligada, especialmente si estás cerca de Fuente Dé. Este restaurante no solo ofrece un menú basado en productos de Km0, sino que también refleja un compromiso genuino con el entorno. Te recomiendo probar el cocido lebaniego, que es su plato estrella, y no te olvides de compartir unas croquetas» y la sorprendente lengua. Para los más golosos, los postres caseros, como la tarta de queso y la torrija, son el cierre perfecto para tu comida.
El ambiente es genial y el personal te hará sentir como en casa. Con una valoración de 4.8 de 5 de más de 350 votos, es fácil ver por qué tanto los visitantes como los locales están encantados. Además, el Hostal ofrece confortables habitaciones con ese toque rústico que todos amamos. Si te interesa la naturaleza y quieres explorar los Picos de Europa, quedarte aquí abre un mundo de posibilidades. Así que, ¿estás listo para disfrutar de una buena comida en un lugar con corazón?
Horarios Restaurante del Hostal Remoña
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 20:00–23:00 |
| miércoles | 20:00–23:00 |
| jueves | 20:00–23:00 |
| viernes | 20:00–23:00 |
| sábado | 20:00–23:00 |
| domingo | 20:00–23:00 |
| nan | 20:00–23:00 El horario podría cambiar |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante del Hostal Remoña
Dónde se encuentra el Hostal Remoña
Si estás buscando un lugar donde comer bien en Bo. Espinama, el Restaurante del Hostal Remoña es una opción que no te puedes perder. Pero, ¡ojo! Un detalle muy importante: no sirven comida a quienes no estén alojados en el establecimiento. Esto es algo que a algunos les ha dejado con ganas de probarlo, y entendemos que pueda parecer un poco raro, pero así son las cosas allí. Así que si planeas ir, mejor asegúrate de quedarte también en el hostal.
Dicho esto, si decides alojarte, prepárate para disfrutar de una experiencia gastronómica curiosa y cálida. Muchos han elogiado el cocido lebaniego, que parece ser un plato estrella, así como el entrecot de buey y el solomillo; ¡quién diría que la carne podría ser tan jugosa! Y lo mejor de todo, la atención es espectacular. Desde el dueño hasta los camareros, siempre están dispuestos a hacerte sentir como en casa. De hecho, varios comensales han comentado que, aunque llegaron tarde, les hicieron un favor y les dieron una mesa. ¡Eso dice mucho de la hospitalidad que se respira allí!
El ambiente también es muy acogedor, ideal para relajarse después de un día explorando la hermosa Cantabria. Algunos han recomendado la tarta de queso, que suena absolutamente deliciosa, y aseguran que el precio es muy ajustado para la calidad que ofrecen. Muchos han mencionado que volverán, así que no me dirás que no se ve promete.
Y para rematar, si te estás preguntando, el Hostal Remoña se encuentra en Bo. Espinama, 39588 Espinama, Cantabria. Así que si te animas a darte una escapada, ya sabes dónde dirigirte para disfrutar de una buena comida y un trato de maravilla. ¡Hasta la próxima! ✨
Qué tipo de comida ofrece el restaurante del Hostal Remoña
Desde que entras por la puerta del restaurante del Hostal Remoña, se siente un ambiente de educación y profesionalidad que te hace sentir bienvenido al instante. Imagínate eso después de un día de exploración por la maravillosa Cantabria, ¡es justo lo que necesitas! Lo mejor de todo, el trato es tan cálido que te hace sentir como en casa. Pero, espera a escuchar lo que sacan de la cocina. Pedimos un filete y un solomillo de ternera que venían acompañados de salsa de queso picón. No exagero cuando digo que son los mejores que hemos probado en años. Y, ¡no me olvides de las patatas fritas caseras y los pimientos! Todo un festín. % recomendable si estáis en grupo o en pareja.
Por otro lado, la oferta gastronómica no se queda atrás. Aunque el ambiente estaba un poco animado con los ruidos de la cocina, nuestro camarero se las arregló para ser super amable y atento. La ensalada de puerro fue toda una experiencia y, aunque el cocido lebaniego no fue exactamente mi favorito (el caldo tenía un regusto raro, ¿quizás por la carne?), no se puede negar que la berza y los garbanzos estaban bastante ricos. Y cómo olvidar que el cocido montañés es de los que marcan la diferencia, ¡prefiero mil veces ese! Y un aplauso a la cortesía del restaurante, que nos ofreció una botella de agua por la casa.
La primera vez que visitamos, llegamos sin reserva, pero nos acomodaron rápidamente. La calidad del servicio es indudable, y hablando de calidad, ¡el cocido lebaniego es otra historia! Te traen el perol a la mesa y si te quedas con hambre (cosa que dudo), te lo rellenan hasta el tope. Y lo mejor de todo, ¡el camarero te cuenta incluso el nombre de los ingredientes! Si pensar en la cuenta te hace sentir que has roto media vajilla, vale la pena cada euro gastado. La experiencia fue tan genial que desearía que estuviera más cerca de Madrid.
En definitiva, si os preguntáis qué tipo de comida ofrece el restaurante del Hostal Remoña, ¡la respuesta es buena comida de verdad! Carnes de ganadería propia, platos caseros como el chuletón, y opciones como una tabla de quesos para empezar, junto con entrantes como los chorizos caseros que están irresistibles. Si eres amante de la carne, te aseguro que te volverás a casa con una sonrisa y muchas ganas de regresar. ¡Definitivamente, recomendable al 200%!
Cuál es el plato estrella del menú en el Hostal Remoña
Y ya que hablamos del Restaurante del Hostal Remoña, no puedo dejar de mencionar lo increíble que fue nuestra experiencia allí. De verdad, la comida fue genial. Todos los platos que probamos estaban llenos de sabor y además había una cantidad más que suficiente; realmente, el precio de 20 a 30 € por persona se siente más que justo dado lo que ofrecen. Si te gusta disfrutar de un buen cocido sin gluten o un entrecot de buey, este es tu lugar. Y no olvides dejar espacio para la tarta de queso, porque ¡vaya delicia! Espero que regresen pronto, porque sería una pena perderse esa tarta.
Algo que me encanta de este sitio es la atención. Desde el primer momento, Jesús estaba super atento y era un gran anfitrión. Y el camarero colombiano que también nos atendió, ¡wow! Se notaba que estaban ahí para asegurarse de que todo estuviera bien. La comida en grupo es fantástica, ya que el ambiente es acogedor y perfecto para charlar. Te sientes como en casa y, sinceramente, no siempre encuentras sitios así en tus viajes. La calidad del servicio fue 5/5; en serio, no hay nada de qué quejarse.
El ambiente también ayuda a que la experiencia sea increíble. La decoración del lugar tiene ese toque rústico pero elegante que te hace sentir parte del paisaje cántabro. En cuanto a las recomendaciones, además del cocido lebaniego y la famosa tarta de queso, asegúrate de probar las mollejas con champiñones y la ensalada de puerros. ¡Todo está para chuparse los dedos!
Entonces, ¿cuál es el plato estrella del menú en el Hostal Remoña? Sin duda, el cocido lebaniego parece llevarse la palma, junto con la tarta de queso, ampliamente recomendada por todos. Si te decides a visitarlo, no olvides probar esos dos; te prometo que no te arrepentirás. ¡Ya estoy deseando volver a disfrutar de todo lo que este lugar tiene para ofrecer!
Qué son los productos de Km0 y por qué son importantes en el Hostal Remoña
Así que ya sabes, si decides hacer una parada en el *Restaurante del Hostal Remoña* en Bo. Espinama, no te vas a arrepentir. Nos han hecho el favor de adelantarnos la hora de comida y, de verdad, fue un acierto total. La atención fue inmejorable y la comida… ¡vaya manjar! La tabla de quesos Lebaniegos es simplemente espectacular, y ni hablar del cocido lebaniego, que le roba el corazón a cualquiera. Y, por si fuera poco, la tarta de queso es el remate perfecto para cerrar la experiencia. Agradecemos a todo el equipo por su dedicación, porque volveremos seguro.
Siempre que hago una visita a esta zona, ya sea en verano o invierno, tengo que parar aquí. Para mí, es el sitio que coges cariño y que siempre eliges. Lo conozco desde hace años, y cada vez que regreso, ¡me sorprende! Además, en mi última visita noté que lo han reformado muy bien. El restaurante es acogedor y, aunque lo visitemos poco por las caminatas por los alrededores, cada vez que cenamos o desayunamos aquí, la comida es simplemente excelente. El caldo montañés y el cocido son algo inolvidables, por no mencionar el personal, que siempre es super atento.
He descubierto que aquí, la calidad de la comida es espectacular. Jesús, el dueño, es un gran tipo. Siempre está pendiente de todo y lo que más me gusta es que es sincero con las porciones. La variedad de vinos es también una de las mejores que puedes encontrar en la zona. De hecho, entre las experiencias que he tenido, repetiría ya mismo sin dudar. Las mollejas estaban de otra galaxia, y los postres, ¡uff! La tarta de manzana y el bizcocho de naranja con semifrío de chocolate son para chuparse los dedos. Es un placer encontrar un lugar así donde te sientes como en casa.
Y hablando de cosas que hacen especial al Hostal Remoña, hay que mencionar los productos de Km0 que utilizan en su cocina. Eso significa que muchos de los ingredientes son de la zona, frescos y de excelente calidad. Esto no solo respeta el entorno local, sino que te permite disfrutar de sabores auténticos que te conectan con la región. Además, fomenta la economía local y asegura que cada bocado que disfrutes tenga una historia detrás. ¡Sin duda, una razón más para visitar este lugar!
Qué otros platos se recomiendan además del cocido lebaniego
Ya te puedo contar sobre nuestra experiencia en el Restaurante del Hostal Remoña, un lugar que descubrimos en un reportaje y que se ha convertido en uno de nuestros favoritos. Este pequeño restaurante está situado en el encantador pueblecito de Espinama, muy cerca de Fuente Dé, un entorno que simplemente quita el hipo. La verdad es que habíamos hecho la reserva con antelación porque se nos hacía la boca agua solo de pensarlo.
Cuando llegamos, empezamos con un vermut casero de la zona que estaba para chuparse los dedos. Ya con esto te das cuenta de que la cosa va en serio. Pedimos una tabla de embutidos que eran todos caseros y unos cualesquiera, ¡de lo mejor que hemos probado! Y la lengua de vaca que se lleva la palma, ¡espectacular de verdad! Luego, para el segundo plato, no podíamos dejar pasar el cocido lebaniego. Más completo y de calidad, no puede ser. Sin olvidar la sopa de cocido que, si la pruebas, te aseguro que no te arrepentirás.
De postre, me lancé a por una torrija con helado que era de diez. En cuanto a la atención, el trato que recibimos fue de lo más amable y atento. ¡Un verdadero diez para este restaurante! Así que, si un día te encuentras por la zona, no dudes en visitarles.
Ah, y hablando de recomendaciones, además del clásico cocido lebaniego, no te puedes perder la trucha, el milojas y la tarta de queso, que también nos encantó. Ideal para alejarse del bullicio de Potes y disfrutar de una buena comilona en un ambiente encantador. Sin duda, ¡un lugar para repetir!
Cómo es el ambiente en el Hostal Remoña
La verdad es que, después de nuestra última visita al Restaurante del Hostal Remoña, sigo con el antojo de ese cocido lebaniego que estaba de rechupete. Todo casero, ya sabes, y con sabores que te transportan a la tradición de la zona. Montse sigue teniendo la mano mágica para la cocina, y eso se nota en cada bocado. Y no me olvido de la tarta de queso, que es simplemente exquisita. Si decides ir, asegúrate de dejar un hueco porque no querrás perderte ese postre.
Y específicamente sobre el servicio, ¡menudo lujo! Jesús es un crack, siempre atento a lo que necesitamos y haciéndonos sentir como en casa. Recuerdo que incluso nos recomendó la tabla de embutidos, que estaba espectacular, junto a unas croquetas de tinta de calamar con queso que me hicieron llorar de felicidad. Si quieres disfrutar de los sabores de la región, el chuletón de su ganadería es una delicia que no olvidaremos. Vamos, que si pasas por Liebana, no hay duda: el Remoña es un imprescindible.
Cuando más lleguemos a esos momentos después de una buena caminata, como la bajada de Fuente Dé, este es el sitio en el que querrás parar. La mezcla de un buen vino y ese cocido no tiene comparación. Recuerdo que probamos también una combinación curiosa de queso frito con mermelada de calabaza, ¡qué descubrimiento! Sin duda, volveremos en nuestro próximo viaje.
Y hablando del ambiente en el Hostal Remoña, es simplemente perfecto. Tienen un aire acogedor y familiar que hace que te sientas inmediatamente relajado. Las risas y charlas entre amigos en un lugar tan bonito como este son parte de lo que lo hace especial. Si buscas un lugar donde disfrutar de buena comida y compañía en un entorno que no se olvida, este es el sitio. ¡Te aseguro que no te arrepentirás!








