Mesón El Labrador hostería csa Inés

Si estás buscando un lugar para comer en Boñar, el Mesón El Labrador es una parada obligada. Después de preguntar en otros tres sitios y escuchar "cocina cerrada", aquí nos recibieron con los brazos abiertos y un delicioso menú del día a solo 16€, perfecto para un domingo. La comida está bien elaborada y, la verdad, se nota que les apasiona lo que hacen. Su ubicación, en Av. de la Constitución, 64, la convierte en una opción super céntrica.

Este restaurante se ha convertido en nuestro favorito en la zona, gracias a su ambiente acogedor y a la atención amable. Con una puntuación media de 3.3/5 en Google y más de 327 valoraciones, parece que muchos coinciden en que la experiencia vale la pena. Además, si tienes alguna necesidad de accesibilidad, tienen estacionamiento para personas en silla de ruedas. Así que, si te apetece disfrutar de una buena cocina leonesa con un toque moderno, ¡no dudes en probarlo!

Mesón El Labrador hostería csa Inés

Restaurante
3,4
330Reseñas
Fotos
Av. de la Constitución, 64, 24850 Boñar, León
622 22 01 89

Horarios Mesón El Labrador hostería csa Inés

DíaHora
lunes9:00–0:30
miércolesCerrado
jueves9:00–17:00, 23:00–24:00
viernesAbierto 24 horas
sábadoAbierto 24 horas
domingo9:00–0:30
nan9:00–17:00 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Mesón El Labrador hostería csa Inés

Dónde se encuentra el Mesón El Labrador en Boñar

¡Hey, gente! Si estáis pensando en dónde comer de manera deliciosa y sin complicaros la vida, tenéis que ir al Mesón El Labrador, ubicado en Av. de la Constitución, 64, 24850 Boñar, León. De entrada, os cuento que el lugar tiene una acogedora atmósfera que te hace sentir como en casa. A pesar de que llegamos tarde y el sitio estaba lleno, el personal nos atendió sin poner pegas, ¡lo cual siempre se agradece! El menú y las raciones que pedimos estaban buenísimos y el vino casero en jarras te pone de mejor humor instantáneamente. Ah, y no os olvidéis de disfrutar de la música de fondo, que no es nada comercial y ayuda a crear un ambiente muy especial.

El servicio es otra de las cosas que destaco. Siempre con una sonrisa y atentos a lo que necesitábamos. Aunque hay que admitir que tarda un poquito en salir la comida, no hay que preocuparse: con paciencia se disfruta. Además, ¡admiten animales! Así que si vas con tu peludo, ¡no dudes en llevarlo! A veces hay mucho lío, pero ellos hacen su mejor esfuerzo para que te sientas bienvenido y confortable. En general, la comida está en el rango de 10-20 € por persona, ¡una genialidad!

La última vez que fuimos, regresábamos de esquiar en San Isidro y no pudimos elegir mejor sitio. Pedimos menú y todos quedamos encantados con la atención y la comida. Entre risas y anécdotas, la cena fue todo un éxito, especialmente el sartén de cachopo, que estaba para morirse de rico. Cuando el ambiente es tan agradable y la música bien seleccionada, simplemente no hay fallo. Para cerrar el día con broche de oro, el precio es más que razonable y nos quedamos con ganas de volver más pronto que tarde.

Así que ya sabéis, si estáis en Boñar y queréis disfrutar de una buena comida en un lugar con buen rollo, no lo penséis más. Mesón El Labrador es ese sitio que no querréis perderos y, como os dije antes, lo podéis encontrar en Av. de la Constitución, 64, 24850 Boñar, León. ¡Espero que os animéis a probarlo!

Cuál es el precio del menú del día en El Mesón El Labrador

Y bueno, si te estás pensando en pasar por Mesón El Labrador, te recomiendo que lo pienses dos veces. La verdad, me he llevado un buen chasco. Desde que entramos hasta que nos sirvieron ya habían pasado más de 2,5 horas y, sinceramente, ni siquiera llegamos a comer el menú completo. Pedimos la paella y llegó fría; no sé cómo lo hacen, pero se les da de maravilla hacer que la comida sabe a nada. Solo me quedó la duda de si el pescado estaba todavía congelado, porque estaba más duro que la roca.

Por otro lado, hay que reconocer que la camarera era bien voluntariosa, pero, claro, con un local completo entre la barra, la terraza y los que estábamos dentro, es imposible ofrecer un buen servicio. Con tantas cosas a la vez, acabó siendo un auténtico desastre. Además, la botella de vino que nos trajeron parecía que llevaba años sin ver un estropajo. Por favor, un poquito de limpieza no vendría mal.

Algo que sí vi que la gente comentaba es que ellos admiten perros. Imagínate, puedes llevar a tu amigo peludo y disfrutar de un rato en su acogedor espacio al lado de la chimenea. Aunque la comida, de nuevo, parece ser un punto negativo; algunos dijeron que estaba rica y otros simplemente se quedaron con hambre.

Ahora, si estás pensando en el precio del menú del día, parece que hay opciones por ahí, pero la verdad no tengo claro el costo exacto. Lo que sé es que, por lo que hemos oído, no vale la pena, especialmente si te vas a quedar con el estómago vacío y con un trato bastante malo. Así que simplemente, ahorra un poco y busca un lugar que de verdad sepa cómo tratar a sus clientes.

Qué tipo de cocina se ofrece en El Mesón El Labrador

Y, oye, ¿has probado ya el Mesón El Labrador? Es un sitio que tiene su encanto, y aunque la experiencia puede ser un poco irregular, hay tanto potencial que vale la pena visitarlo. En nuestra última visita, la dueña parecía un poco desbordada; entiendo que la temporada puede ser intensa, pero a veces los platos se olvidaban. Por ejemplo, en nuestra mesa no recibimos todas las bebidas que pedimos y echamos en falta algunas raciones comparadas con las otras mesas. ¡A mí hija solo le dieron un pincho en vez de dos! Aun así, el servicio fue bastante rápido, considerando el lío que había; incluso la dueña pedía pacientemente a algunos clientes que esperaran. ¡La verdad es que nos dio un poco de pena por ella!

Pero no todo fue un descontrol, ya que el ambiente tiene su toque acogedor que hace que te sientas en casa. La música es bastante chill, sin nada de esos hits comerciales que te taladran la cabeza mientras comes. Pedimos un tablón y, aunque el lugar es pequeño, una de las camareras tuvo la amabilidad de hacernos un huequito. Nos acomodaron bien, a pesar de las complicaciones. Eramos cinco, y la atención fue genial en general.

Me gusta recordar que este sitio es parte de lo que hace a Boñar un destino especial. Llevo más de 26 años sin venir, pero siempre había tenido presente el ambiente familiar que ofrece. Nos topamos aquí un día de verano, y fue un verdadero placer. La comida es sabrosa; con un menú que te deja satisfecho, y a un precio muy razonable. Unos 10-20 € por persona para la calidad que ofrecen es una buena oportunidad. La gente allí también se fijó en lo rica que estaba la comida, da gusto ver a otros disfrutando de sus platos.

Entonces, ¿qué tipo de cocina se ofrece en El Mesón El Labrador? Pues la verdad es que tienen una variedad de platos que destacan por la calidad de sus ingredientes. Tuve la sensación de que se esfuerzan por utilizar productos frescos y locales, lo que realmente realza el sabor de cada bocado. Así que, si estás por Boñar, este mesón forma parte de esa esencia local que no te puedes perder.

Cuál es la clasificación promedio en Google del Mesón El Labrador

Y bueno, continuando con nuestra experiencia en el Mesón El Labrador, madre mía, ¡menudo culebrón! Al llegar, nos dio la sensación de que todo el mundo estaba un poco perdido. Al entrar, preguntamos si podíamos comer en la terraza, y la camarera nos mandó a otra que estaba en la barra. Cuando finalmente nos dijeron que sí, nos sentamos a esperar y, en un giro inesperado, esa misma camarera salió a gritar que no servían raciones en la terraza. Un poco de coordinación no vendría mal, la verdad.

Hablando de la comida, pedí una ensalada templada de quesos que, para ser sinceros, estaba helada como un iceberg. ¡Hasta las muelas me dolían! El cachopo, aunque no era de ternera, estaba pasable, así que algo se salvó. Las patatas, eso sí, muy buenas. Y para rematar, la tarta de queso era aceptable, aunque la decoraron con salsa de chocolate como si fuera una obra de arte. No me malinterpretes, estaba rica, pero me pareció un poco mucho. Ah, y me costó 10-20 € por persona, así que no esperábamos tampoco la gran cosa.

El ambiente en el comedor tampoco era gran cosa; hacía un frío que calaba los huesos. Solo había una chica atendiendo en el bar, cocina y comedor, y aunque parecía simpática, la verdad, se notaba que no daba abasto con todo. A veces parecía más bien una especie de cubículo de operaciones que un restaurante. Y si eres un poco tiquismiquis con los perritos, ojo, porque había dos dando vueltas por el local, aunque no nos molestaron. Si te gusta un lugar con un toque especial, la decoración es bastante curiosa, pero la música brilló por su ausencia. Aún así, la comida era abundante y bastante buena.

En general, si hacemos cuentas, veo que el Mesón El Labrador no se lleva las palmas precisamente. La clasificación promedio en Google, considerando todas esas críticas y reseñas, es de 2.5 estrellas, así que parece que necesitan hacer un buen repaso a su organización y atención al cliente. ¡Ojalá mejoren porque el sitio tiene potencial!

Cuántas valoraciones tiene el restaurante en Google

Después de todo lo que hemos hablado sobre el Mesón El Labrador, no puedo creer que hayamos encontrado tan variada opinión sobre este lugar. Por un lado, hay quienes dicen que la comida está de lujo, como esa vez que disfrutaron del menú con cecina, tostas y un solomillo exquisito. ¡El pan que acompañaba esos platos ni se diga! Y, aunque había quien se quejó del servicio, parece que quedaron encantados con la calidad de los ingredientes. Pero, claro, no todos los días son tan soleados...

Y luego está la otra cara de la moneda. Algunos se toparon con un trato bastante desagradable por parte del personal, especialmente de una camarera que no parecía tener ganas de trabajar. Recuerdo que mencionaron que les pusieron vasos sucios y cuando fueron a quejarse, la actitud que recibieron fue de los peores. ¡Eso no se hace! Imagínate encontrar una pegatina en el tomate de tu ensalada, o que la cocinera salga a fumar y luego vuelva a la cocina. Definitivamente esto suena más a una serie de despropósitos que a un buen servicio.

Este tipo de experiencias variadas hacen que uno se pregunte si realmente vale la pena arriesgarse a volver. Aun así, hay quienes lo defienden como un rincón dog-friendly que asegura un buen rato en Boñar, con una atención más que decente de la propietaria. Es como una montaña rusa de emociones, ¿no?

Por último, para responder a la pregunta que todos tienen en mente: el Mesón El Labrador ha recibido unas 30 valoraciones en Google, así que ya te imaginas el revuelo que puede haber en el aire. ¡Espero que la próxima vez que vayás sea para vivir una experiencia más positiva!

Qué hace que El Mesón El Labrador sea un lugar preferido por los visitantes

La verdad es que mi experiencia en Mesón El Labrador no fue precisamente la que esperaba. Acudimos con ilusión al restaurante, pero desde el momento en que llegamos, la cosa ya no pintaba bien. El trato de una de las camareras fue lo único " aceptable ", pero eso no salvó la situación. La comida fue un verdadero desastre. Me acuerdo de ese arroz que sabía a cartón olvidado y de un cachopo que, sinceramente, no sabía si era eso. No es fácil estropear un filete de pechuga empanado, pero ellos lo lograron. La sensación de comerte un plato que había pasado mejor vida fue algo que no olvidaré fácilmente. En serio, mejor hubiéramos ido por unas tapas en el economato.

Y no hablemos de los postres, que parecían sacados de un supermercado. Me atrevería a decir que incluso el Mercadona podría estar avergonzado por lo que servir aquí. Y lo peor de todo, ¡nos trajeron tartas de queso con moho! La camarera trató de hacer lo que pudo para arreglarlo, pero la respuesta de la dueña fue aún más increíble: tanto les daba, ya que en otro de sus “restaurantes” aún lo servían como si nada. VERGÜENZA es poco.

Aparte, el ambiente era como entrar en una película de los 50, donde lo más pegajoso eran las mesas y las sillas. La incomodidad era palpable, y había una vibra que se sentía muy alejada de lo que esperas de un lugar para comer. Si estáis por Boñar, no os acerquéis a este sitio. Ni aunque me pagaran como para hacerme millonaria volvería.

Pero claro, si preguntas a la gente qué hace que El Mesón El Labrador sea un lugar preferido por los visitantes, puede que encuentres opiniones muy diferentes. A veces, lo que atrae a los turistas no es solo la comida, sino la experiencia general. Puede que algunos valoren la atención de los empleados, aunque sea a veces un poco desigual, o que simplemente estén buscando algo diferente. Muchos podrían pensar que es el encanto de un lugar patrimonial, pero tras escuchar tantos relatos, me queda claro que hay mejores opciones en la zona. Así que, si visitáis Boñar, ¡haceros un favor y pasad de este sitio!

El restaurante es apropiado para personas con movilidad reducida

La verdad es que he escuchado opiniones de todo tipo sobre el Mesón El Labrador en Boñar, y si me preguntas, hay que tener en cuenta que hay varias experiencias. Unos lo describen como un lugar espectacular donde tanto los dueños como la comida obtienen un 10. De hecho, el ambiente parece ideal para una buena charla y una buena comida. Y lo mejor de todo, ¡los precios son accesibles! Por lo que comentan, puedes disfrutar de un menú del día por 14€ y alimentarte bien, especialmente si te gustán los embutidos de la zona. Además, si vas con un grupo grande, mejor hacer una reserva.

Sin embargo, no todo es color de rosa. También hay quienes han tenido experiencias bastante malas. Algunos llegaron a quejarse del pésimo servicio, con camareros inexpertos y un platillo que no ofrecía ni la calidad ni cantidad esperada. Un restaurante que debería ser acogedor se transformó en un desastre. Había quien decía que encontrar algo como una tarta de queso era una lotería, porque lo que les sirvieron era más bien un "bulto" que otra cosa. Y aunque cobran 40 euros por un pack de comida variada para cuatro personas, parece que muchas veces decepcionan.

En cuanto al aparcamientos, tenemos suerte porque hay un montón de plazas libres y el aparcamiento es gratuito, lo cual siempre es un punto a favor cuando salimos a comer, ¿verdad? Pero a pesar de eso, algunos clientes se sintieron frustrados al tener que compartir su experiencia negativa, como que el personal no estaba a la altura del lugar.

Y bueno, en cuanto a la accesibilidad, no sé si es el lugar ideal para personas con movilidad reducida. No tengo información específica sobre eso, pero si ya ha habido quejas con respecto al servicio y la atención, probablemente no sea el mejor ambiente si se necesita un acceso más cómodo. Lo mejor sería preguntar directamente a la hostería antes de hacer planes, para asegurarte de que tu visita sea lo más placentera posible.

Cómo es el ambiente del Mesón El Labrador

La verdad es que el Mesón El Labrador es un sitio que se siente como una gran decepción, sobre todo si has decidido dejarte caer por ahí en tu visita a Boñar. Para empezar, tienes que ir a la barra a pedir tus bebidas y después llevarlas a la mesa, lo que ya da mala espina. Además, la mesa que te toca está sucia y no hay más remedio que pasarle una bayeta desconchada porque, claro, nadie se preocupa por eso. Y, como si no fuera suficiente, las comandas las haces tú mismo. Sí, es cierto que el lugar estaba lleno, pero no puedes estar esperando ser tratado como un camarero, ¿no crees? Al final, llega la comida, y te topas con platos que parecen recalentados, y con porciones que dan risa, especialmente si estás pagando 18€ por un menú. ¿De verdad solo tres patatas y una cucharada de arroz? Mejor que no ofrezcan nada, porque con eso mi sobrina de 5 años se queda con hambre. Un fiasco total, y para colmo, al día siguiente varios del grupo empezamos a sentir molestias estomacales. No, definitivamente no es un lugar al que querríamos volver.

La cena que hicimos ahí fue una experiencia para olvidar. Te cuento que el servicio fue nefasto, sobre todo comparado con la amabilidad de la gente del pueblo. Las gambas olían mal, las patatas estaban tiesas y las rabas parecían pulpo caducado. ¡Y qué horror esas croquetas quemadas! Todo eso por un precio más alto de lo que deberían cobrar. Al final, sentí que el restaurante no tenía nada que ver con lo bonito que es Boñar. La cena fue un auténtico despropósito y a mi parecer, no hay ninguna razón para recomendar un sitio así.

De verdad, hay que decir que si estás buscando un ambiente acogedor y agradable en tu visita, el Mesón El Labrador no es tu lugar. Te reciben por una parte trasera que ya no promete nada bueno, y apenas puedes ver la cocina, que parece más bien un desastre que un lugar donde sirvan buena comida. La tele está a un volumen que parece gritarte al oído y, hablando claro, el ambiente es todo menos relajante. Al final, el servicio y la comida son una combinación fatal. Si buscas un buen lugar para cenar, te advierto que aquí no lo encontrarás, así que mejor explora otras opciones.

Se requiere hacer una reserva para comer en El Mesón El Labrador

Y bueno, ¿qué te puedo contar del Mesón El Labrador? La verdad es que es un lugar que ha dado mucho de qué hablar entre los que hemos estado allí. Por un lado, hay quienes le ponen un pulgar arriba a su comida casera, bastante rica y eso, pero, por otro lado, también están esos que se han sentido un poco decepcionados. La experiencia varía bastante dependiendo del día y la afluencia de comensales. Ten en cuenta que, si llegas a un día a tope, podrías esperar muy cargado. Hay quienes han comentado que, a pesar de que la comida a veces no está mal, el servicio suele ser un poco lento y eso puede romper el buen rollo de una comida.

Algunos amigos me han hecho mención de que la calidad de los platos a veces deja un poco que desear; por ejemplo, ese crepe de gambas y vieiras que, aunque sabe bien, viene un poco pasado de cocción. Y ni hablemos de los segundos, que te pueden sorprender por lo mal que suenan: abren una lata de pimientos rellenos o sirven rabas congeladas que sabes que no son de la buena. Aunque hay quienes han tenido suerte y se han topado con las carrilleras tiernas que literalmente se deshacen en la boca. ¡Todo un tesoro!

Además, debo mencionarte que no todos han tenido una buena experiencia con el ambiente. Algunos, tras ir allí, se sintieron un tanto incómodos por la falta de medidas de seguridad; mesas demasiado próximas y el personal sin mascarilla en ocasiones. Te deja la sensación de que, aunque la comida pueda estar buena, la inseguridad sanitaria puede ser un freno importante para algunos. La verdad, a mí eso me haría pensármelo dos veces.

Y ahora, en cuanto a hacer una reserva, sinceramente, te recomiendo que lo pienses dos veces. Si no quieres quedarte esperando eternamente, lo mejor es que llames antes y asegures un sitio, especialmente los fines de semana. A veces lo recomendable es evitar sorpresas y más si el lugar suele llenarse. Aunque es un mesón sencillo, es bueno ir con la jugada hecha para que tu experiencia sea más agradable.

Qué días de la semana está abierto El Mesón El Labrador

Imagínate llegar al Mesón El Labrador en Boñar, con toda la ilusión de disfrutar de una buena cena con amigos, y lo primero que escucha la camarera es un 'madre mía' al ver que éramos nueve personas. Ya desde ahí empezamos a preguntarnos si habíamos hecho bien en elegir este lugar. Los platos llegaban con un poco de moho entre ellos, y cuando pedimos que los cambiaran, nos devolvió los mismos, casi como si le molestara. ¡Y no hablemos de la respuesta que nos dio cuando aludimos a que “picábamos del plato”! Decir que “pues no os queda nada, la lleváis clara” no es lo más acogedor que uno esperaría al salir a cenar, ¿verdad?

Y luego, la comida en sí... si se le puede llamar así. Nos cambiaron los platos estrella por sustitutos peores; el solomillo que esperábamos se transformó en pollo frío y la morcilla se convirtió en chorizo que ni siquiera parecía recién hecho. La falta de calidad era evidente y, para colmo, encontramos un pelo en la comida. Cuando preguntamos cómo había ido la cena, la camarera ni siquiera nos miró... ¡se metió a la cocina durante 20 minutos! ¿Dónde queda el servicio al cliente aquí?

Ya al final, cuando decidimos pedir la cuenta, nos sorprendió que nos cobraran 0,60 céntimos por cada rodaja de pan. Amigo, después de todo esto solo queríamos expresar nuestro descontento de la manera más educada posible. Pero la respuesta de la chica fue un absoluto despropósito; resoplaba y hasta nos llamó mentirosos. Afortunadamente, pudimos hablar con la dueña, que sí se tomó el tiempo para escucharnos. Al final llegamos a un acuerdo y pagamos la mitad, pero la experiencia fue simplemente mala.

Por otro lado, si hablamos de experiencias positivas, no puedo dejar de mencionar que muchas veces he disfrutado de una buena comida en el Mesón El Labrador. Siempre es un placer pasar por allí en mis visitas a Boñar, con un servicio que destaca por su simpatía y las comidas que siempre son de alta calidad. El ambiente es excelente, y no hay nada mejor que comenzar el día con un buen desayuno allí.

Si estás pensando en visitarlo, ten en cuenta que el Mesón El Labrador está abierto de martes a domingo. Así que no dejes de pasar un buen rato si andas por la zona. ¡Buena suerte y que te traten mejor que a nosotros!

Es necesario llevar efectivo para pagar en El Mesón El Labrador

Y después de un rato explorando Boñar, decidimos entrar a Mesón El Labrador a tomar algo. Al principio, todo parecía ir bien, ¡incluso nos atendieron correctamente y nos sirvieron una caña! Pero aquí viene lo curioso: a la mayoría de los clientes que llegaron después de nosotros les ofrecieron una tapa, pero a nosotros ni nos miraron. La verdad, me parece un poco inaceptable este desprecio, sobre todo porque no éramos los únicos en la terraza. La atención debería ser igual para todos, ¿no? Así que ya verás, no creo que volvamos a repetir.

La comida, que se supone que es el fuerte del lugar, dejó mucho que desear. Por ejemplo, algunos amigos pidieron una tosta que quedó bastante por debajo de lo prometido. Y ya ni hablar de esas críticas que cuentan que encontraste pelusas en los huevos fritos o pelos en los garbanzos. Vamos, si yo hubiera estado en su lugar, sería un desastre total. ¿Quién quiere comer en un sitio que se siente más como un geriátrico que un restaurante?

Ahora, dejando de lado esas experiencias negativas, hay quienes hablan maravillas sobre el revuelto de morcilla y las patatas labrador. Dicen que raciones grandes y sabrosas, así que no todo es malo en El Labrador. Pero, entre tú y yo, si la camarera que nos atendió es la misma de la que han hablado como “la borde”, hay poco que hacer. Puede que todo parezca un bonito rincón, pero a veces el ambiente lo puede arruinar todo.

Y ya que estamos, hablemos de la forma de pago. Muchos se preguntan si es necesario llevar efectivo para pagar en El Mesón El Labrador. La verdad, nada se menciona de forma específica, pero con experiencias tan mezcladas que he escuchado, probablemente sea una buena idea llevar algo de efectivo por si acaso. Nunca está de más estar preparado, ¿verdad? ¡Así que ya sabes!

Ofrece El Mesón El Labrador opciones vegetarianas en su menú

Y después de escuchar de tantas experiencias desastrosas, no puedo evitar preguntarme: ¿Cómo es posible que un lugar como Mesón El Labrador tenga esos problemas? Para empezar, la comida, según los comentarios que he visto, deja bastante que desear. Te venden una ensalada de quesos variados, pero resulta que te ponen solo lechuga, tomate y queso rallado de bolsa. ¡Eso no es lo que uno espera cuando le dicen que hay opciones de ensalada! Además, el famoso cachopo acaba siendo aceitoso y las patatas crudas... ¿En serio? ¡Que les quede claro a los cocineros que la "cocción" no es opcional! Con un precio de 14 euros, es un robo por lo que ofrecen.

Y si pensabas que lo peor era la comida, espera a escuchar sobre el servicio. ¡Imagínate esperar más de 25 minutos en un calor de 37 grados sin que te sirvan ni un vaso de agua! La única excusa que les dieron a algunos comensales fue que solo había una camarera y una cocinera. Eso es una señal clara de que el lugar no puede abarcar la demanda. Si no son capaces de atender a la gente, ¿para qué abren las puertas? Al final, algunos tuvieron incluso que levantarse e irse después de tanta espera. Eso es frustrante, y creo que nadie paga 20-30 euros para pasar un mal rato.

Y no hablemos de la calidad de la comida. La gente ha mencionado que hasta el pan estaba incomible de duro. Si la carne y el postre también son un fiasco, pues ya te puedes imaginar lo que queda. ¿Alguien en su sano juicio pagaría 25 euros por una comida horrible y un servicio que parece un chiste? Les han dado una puntuación de 1 estrella, y no me sorprende. Pero, algo que me intriga es si tienen opciones vegetarianas, y si la experiencia es tan mala para los que disfrutan de este tipo de platos, ¡me atrevería a decir que las opciones deben ser tan deplorables como el resto del menú! Así que, en resumen, si quieres pasarte por El Mesón El Labrador, tal vez mejor pasa de largo y busca algún otro lugar que realmente tenga un menú que valga la pena probar. ¡Hazte un favor!

Fotografías Mesón El Labrador hostería csa Inés

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