Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

En plena ruta entre Lugo y Melide, te topas con el Mesón de Crecente, un tesoro oculto en San Romao de Retorta. Este lugar, con más de 100 años de historia, te envuelve con el aroma humeante que sale de su cocina de leña. Aquí, Loli Lamas imparte magia culinaria en una enorme mesa de madera, ofreciendo un menú del día que brilla con varias opciones de primeros y segundos. Y si te animas a hacer un pedido especial, no te pierdas el Gallo o los irresistibles Pollitos Tomateros.

Si buscas un ambiente acogedor para disfrutar de una comida en familia o una cena con amigos, este es el sitio. Con una calificación de 4.5 en las reseñas, el Mesón de Crecente ha conquistado a muchos con su servicio excepcional y su tradición culinaria. Así que, si te das una vuelta por Lugo, asegúrate de hacer una parada aquí y disfrutar de una gastronomía auténtica y deliciosa. ¡No te arrepentirás!

Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

Restaurante
⭐4,5
657Reseñas
Fotos
27233 Lugo
982 17 69 82

Horarios Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

DíaHora
lunesCerrado
miércoles11:00–19:00
jueves11:00–19:00
viernes11:00–19:00
sábado11:00–19:00
domingo11:00–19:00
nan11:00–19:00 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

Dónde se encuentra el Mesón de Crecente

¡Hey, amigos! Hoy quiero hablaros de un lugar que me trae muchos recuerdos: el Mesón de Crecente. Este sitio ha sido parte de mi infancia, donde venía con mis padres a disfrutar de un buen plato de caza y cocido. Ahora, la porción de cocido ha disminuido un poco y ya no incluye falda de ternera ni butelo, pero no os preocupéis, ¡sigue estando delicioso! Solo hay que hacer el pedido con un poco de antelación, pero vale totalmente la pena. Una comida aquí ronda entre 20 y 30 euros por persona, y la verdad, ¡es un precio bastante razonable para lo que ofrecen!

La otra vez hicimos el Camino de Santiago y decidimos parar a comer en este mesón. No os vais a creer lo que voy a decir, ¡pero fue espectacular! Preparan la comida en una cocina de leña, que le da un sabor increíble. Pedimos jabalí, y estaba tan tierno y sabroso que nos quedamos con ganas de más. Además, tienen menú del día a precios muy económicos, siempre entre 20 y 30 euros. Nos atendieron de maravilla y el ambiente era súper acogedor. ¡Definitivamente recomendable para quienes pasen por allí!

Y si sois amantes de la comida casera, tenéis que probar sus pollos tomateros; ¡son una locura! Todo lo que tienen es exquisito y, según comentan, ya están por su tercera generación ofreciendo tradición culinaria. Eso sí, hay que tener en cuenta que no tienen una carta como tal, sino que van ofreciendo los platos del día. Pero quien tiene una huerta propia, sabe lo que hace. La atención es muy cercana y te sientes realmente como en casa.

En resumen, si preguntas ¿Dónde se encuentra el Mesón de Crecente?, os diré que está en 27233 Lugo. Así que la próxima vez que estéis por la zona, no dudéis en pasar a probar su delicioso cocido gallego y disfrutar de una experiencia auténtica. ¡Os prometo que no os arrepentiréis!

Cuál es la historia del Mesón de Crecente

Así que, después de la última vez que hablamos del Mesón de Crecente, voy a contarte un poco sobre mi experiencia. El jueves 12 de marzo, me lancé a probar su famoso cocido, pero la verdad es que salí un poco decepcionado. La fama que tienen me dejó con expectativas altas, pero la porción fue algo escasa para lo que pagamos, que fueron 30€ por persona. Era sin postre, claro, aunque pedimos vino de la casa y agua del pozo. Ah, y ni siquiera nos ofrecieron chupitos al final, lo que a mi entender, es un clásico que hace falta. La sensación de prisa que había para recoger fue otro punto en su contra. Así que, honestamente, por ese precio esperaba algo más.

En la otra cara de la moneda, tengo que reconocer que la sopa de cocido realmente estaba rica. Pero el cocido en sí... no sé, lo he probado mejor en otros sitios. La variedad de carne me pareció un poco limitada, ya que solo tenían lacón y tocino, y ni rabo ni oreja por aquí. Eso sí, la verdura estaba en buen montón, así que, si eres fan de eso, genial. Como parte positiva, el flan casero fue un buen remate para la comida, aunque si llevas niños, el precio no compensa mucho. Al final, pagamos unos 20€ por persona, que ya se siente más razonable, especialmente con un servicio al que no se le puede poner ninguna queja.

Pero no todo es malo. Hay otros que han tenido experiencias bastante más positivas. La verdad, hay quienes aseguran que la comida es espectacular y que el cocido es una maravilla. Dicen que se puede repetir sin problema, y que el postre de queso y membrillo es un auténtico hallazgo. Me parece que este lugar se va llenando tanto que hay que reservar para asegurarte un sitio. Lo que sí es cierto es que el ambiente se siente muy acogedor, y eso cuenta mucho al momento de comer.

Y ahora, te preguntarás, ¿cuál es la historia del Mesón de Crecente? Bueno, tiene un enfoque en la comida tradicional y una elaboración cuidadosa, casi como si la comida se cocinara con cariño. Muchos de los productos que ofrecen son de la propia finca, lo que aporta un toque fresquito y auténtico. Se nota que aquí hay paciencia en la elaboración de cada plato, y la mayoría de la gente sale de allí con una sonrisa. Así que, aunque mi visita no fue la mejor de las experiencias, sé que tiene potencial y que muchos lo consideran un lugar obligado para saborear la comida tradicional gallega. Sin duda, vale la pena darle otra oportunidad.

Qué tipo de cocina ofrece el Mesón de Crecente

Y si hablamos del Mesón de Crecente, no hay forma de no mencionar lo que hemos vivido allí. Te digo que fue una verdadera parada para comer sin esperarnos lo que hemos encontrado. No esperábamos mucho, pero al final, nos sorprendió su menú con comida casera espectacular. Todo, desde el cocido hasta el flan casero, fue una delicia, y la atención del personal fue de lo mejor que hemos encontrado. Casi te sientes como en casa, con ese ambiente tan cálido. Sin duda, recomendable al 100%.

Algunas opiniones tienen sus matices, como esa vez que pedimos un cocido y notamos que quizás había menos carne de lo esperado, y, bueno, un par de huesos de espinazo no ayudaron a que el plato brillara. Pero lo compensó la actitud de los camareros, que son simplemente súper amables y cercanos. Es un detalle que se aprecia mucho cuando estás ahí, cansado del día. Te aseguro que así como nosotros, volveremos a intentar esos pitos que tanto aparecían en las mesas de alrededor.

Ahora, para los que buscan un lugar con cocina casera de calidad, el Mesón de Crecente es, sin dudarlo, una joya escondida. Ofrecen un menú que destaca por su sabroso cocido gallego, el sabroso jabalí, y la imprescindible sopa de cocido. Y no te vayas sin probar el flan casero, ¡es un verdadero manjar! Así que, si buscas ese toque rústico a la vez que moderno en tu comida, este es el sitio perfecto para disfrutar de un buen plato en un ambiente encantador. ¡Ya estás tardando en hacer tu reserva!

Quién es Loli Lamas y qué hace en el Mesón de Crecente

Y, la verdad, que fue una auténtica suerte que llegáramos sin reserva al Mesón de Crecente. Aunque estaban a tope, ¡nos hicieron un hueco en la cocina! La amabilidad de la gente es de 10, como si nos invitaran a comer en casa de la abuela. La comida estaba para morirse de buena, y es que, cuando entras, sientes que te han abrazado con el aroma de cocido gallego. No llegué a probar el cocido, pero el olor ya te alimenta el alma. Tienes que probar el flan casero, ¡es una delicia! Comimos como reyes, con la sensación de haber pasado un rato en familia.

La verdad es que, después de nuestra paseíto en moto, llegar a este restaurante fue perfecto. El ambiente es muy acogedor, y el servicio te hace sentir en casa. Si vas con amigos, ¡mejor! Te aseguro que se lo pasarán genial. Volveremos sin dudarlo, ya que el trato fue excepcional y la comida, bueno, ya te digo, salimos rodando de lo buena que estaba. No puedo dejar de hablarte del lacon con grelos, absolutamente top. Creo que se han ganado todas las estrellas que tienen en la carta.

¡Ah! Y no te preocupes por el aparcamiento, tienen un montón de plazas libres. Así que si decides acercarte, llegar es pan comido. Tiene un ambiente rural bonito y tranquilo, perfecto para disfrutar de una buena comida. Ni te cuento la satisfacción que me llevé después de un buen plato de cocido, y ese flan casero que te deja con ganas de más.

Y, bueno, seguro que te estás preguntando quién es Loli Lamas. Ella es la encargada de darle ese toque especial al Mesón de Crecente. Loli se involucra al 100% en la cocina, preparándolo todo con ingredientes de primera calidad que consigue de la zona. Su dedicación se nota en cada plato, y su trato amable te hace sentir como si estuvieras en casa de tu propia abuela. Sin duda, es uno de esos lugares que tienes que visitar si pasas por Lugo. ¡Repetir, siempre!

Qué es el menú del día que se ofrece en el Mesón de Crecente

Y después de un buen rato en la carretera, llegamos al Mesón de Crecente. La verdad, el lugar está un poco apartado, pero la carretera bien asfaltada y estrecha te lleva a un sitio con encanto. Al principio pensé que podría ser una decepción, pero fue todo lo contrario. Ahí estaba yo, en Lugo, con ganas de comer un auténtico cocido gallego, así que hice una reservita para dos personas y me emocioné por lo que vendría.

El menú por 15€ sonaba bien, aunque al llegar, la comida fue un poco de altibajos. Comenzamos con una sopa con fideos que estaba muy tibia y le faltaba algo de sabor. Luego, el lacón llegó con un toque apostado en la sal y venía acompañado de patata y col hervida. La bandeja tenía un chorizo que se veía bien, junto a garbanzos, un trozo de oreja y esos dos trozos de lacón. Todo parecía casero, pero esperaba unos sabores más intensos. El flan casero al final, eso sí, se lucía y valía la pena. Al final, también nos ofrecieron un orujo para el café de puchero, lo cual le añadió un toque final.

Aunque el servicio fue bastante correcto, noté que las camareras eran amables y la dueña se pasaba de mesa en mesa para hablar con los clientes, lo que daba un aire familiar y acogedor al lugar. Eso siempre es un plus. Aunque en general, el ambiente era un poco apagado, con una puntuación de 2 estrellas, había muchas plazas libres para aparcar y no tuvimos problemas para dejar el coche.

Hablando de comida, si estás pensando en el menú del día en el Mesón de Crecente, este se compone de varias opciones a elegir entre primeros y segundos, y el precio va de 10 a 20€. La calidad es bastante decente, con platos como la sopa de cocido, grelos o estofado de corzo que son altamente recomendados, además del siempre clásico cocido gallego. Lo mejor es que siempre hay una buena atención por parte del equipo, que se esfuerza por hacer que la experiencia sea agradable, incluso si algunos platos podían haber sido más sabrosos. En fin, un lugar típico gallego que vale la pena visitar, ¡eso sí, ve con hambre!

Cuáles son algunas de las opciones de platos que se pueden encontrar en el menú del día

Y ya que estamos hablando del Mesón de Crecente, no puedo dejar de mencionar lo espectacular que es su cocido gallego. De verdad, si hay algo que destaca allí es este plato; realmente se lo curran. La combinación de los ingredientes es perfecta y te deja con una sonrisa de satisfacción. Y todo esto a un precio increíble. Imagínate: has recorrido el Camino Primitivo y llegar a un sitio como este es como encontrar un oasis en el desierto. Comida casera de alta calidad y un servicio que te hace sentir como en casa. ¡Vamos, es un 10 en todo!

La atención que recibimos por parte de las camareras fue de lo mejor. Siempre con una sonrisa y dispuestas a ayudarte con cualquier cosa. Auténtico espíritu gallego, de esos que te hacen sentir que estás en buena compañía. La primera vez que fui, me quedé tan impresionada que no pude evitar repetir. Te aseguro que vas a querer volver. Y si estás con un grupo grande, no hay problema; ellos están más que acostumbrados a atender a grupos y tienen espacio suficiente para todos.

Lo que más me sorprendió, además del cocido, fueron otras delicias que probar a lo largo de mi visita. ¡Esa sopa gallega, el flan casero y el queso fresco con miel y membrillo son una auténtica bomba también! Son de esos platos que te recuerdan a la cocina de tu abuela, llenos de sabor y amor. Y para terminar, nada mejor que un café de puchero que te revive el alma después de un buen almuerzo. ¿Has visto qué buena pinta tiene todo?

En cuanto al menú del día, tienes opciones que van desde la clásica sopa de cocido hasta el plato de cocido. También puedes encontrar el guiso de jabalí o corzo, que son deliciosos. Hay de todo para todos los gustos, así que no hay excusas para dejar de disfrutar de una buena comida. Además, el ambiente es tan acogedor que te hace sentir como en casa, ese lugar ideal para relajarte un rato. Así que si aún no te has acercado, espero que lo hagas pronto y lo disfrutes tanto como yo. ¡No te arrepentirás!

Qué platos especiales recomienda pedir en el Mesón de Crecente

Y si te soy sincero, la visita al Mesón de Crecente fue toda una experiencia. Al mediodía, decidimos acercarnos por primera vez y, la verdad, no nos decepcionó en lo más mínimo. La comida fue extraordinaria; ¡un 10 para esos platos! Y el trato del personal, de primera. Las instalaciones son perfectas y todo está muy bien cuidado. Sin duda, repetiremos más por allí porque nos quedamos encantados. Servicio: 5 estrellas, comida: 5 estrellas, ambiente: 5 estrellas. ¡No se puede pedir más!

Ahora, no todo es un camino de rosas. Si tienes en cuenta que a veces, la falta de opciones de pescado puede ser un problema, sobre todo para los mayores que prefieren comer más ligero. Eso sí, ya te digo que las instalaciones son preciosas, limpias y con encanto. Pero, si vas a una hora pico, el servicio puede quedarse un poco corto para la demanda; eso sí, el precio por persona ronda entre los 20 y 30 euros, lo que es bastante razonable para la experiencia que ofrecen.

Y, hablando de experiencias, si eres peregrino, este lugar es parada obligada. Desde que cruzas la puerta, el aroma a comida casera te atrapa. La atención es muy amable y el ambiente tiene ese toque rústico encantador que tanto gusta. Fíjate en las paredes de piedra; tienen monedas en las juntas que la gente deja como ofrenda. Es una tradición curiosa que añade un extra al sitio. Y no olvides, si quieres vivir una experiencia única, ¡reserva mesa en la cocina! Te aseguro que el precio es inmejorable.

En cuanto a los platos especiales que puedes pedir, no puedes perderte el cocido galego y la sopa de cocido. Son la estrella del menú y, sin duda, los que te dejarán con ganas de volver. Así que, si todavía no lo has hecho, ¡hazte un favor y visita el Mesón de Crecente!

Qué ambiente se puede esperar en el Mesón de Crecente

Y bueno, ya que estamos hablando de lugares para comer, no puedo dejar de mencionar el Mesón de Crecente. La verdad es que es un sitio que nunca decepciona. Si te gusta disfrutar de buena comida gallega, este es el lugar indicado. Desde el primer bocado, sientes esa mezcla de sabores que solo se encuentran en la cocina tradicional. Además, sus pimientos de padrón son un must, ¡no te los puedes perder! Y ni hablar del pulpo a la gallega; está tan tierno que prácticamente se deshace en la boca.

Otra cosa que me encanta de este sitio es la atención al cliente. El personal siempre tiene una sonrisa y están súper dispuestos a recomendarte qué platos probar. Una vez fuimos un grupo grande y nos prepararon un menú degustación increíble que nos dejó a todos hablando de lo bien que comimos. Sin duda, eso les da puntos extra, ¿no crees?

Y si sientes que el hambre no se te va, tranquilo, porque en el menú hay opciones para todos los gustos. Desde mariscos frescos hasta platos más contundentes, hay de todo un poco. Es como un festín para tus papilas gustativas. También, si eres de los que disfrutan de acompañar la comida con un buen vino, tienen una carta muy completa con opciones locales que vale la pena explorar.

Así que, en resumen, el Mesón de Crecente es el lugar ideal si buscas un ambiente acogedor y familiar. Imagina una decoración rústica que te hace sentir como en casa, mezclada con el bullicio alegre de las conversaciones y risas de otros comensales. Es el tipo de sitio donde puedes relajarte, disfrutar de una buena charla y, por supuesto, una excelente comida. ¡Definitivamente tendrás ganas de volver!

Fotografías Mesón de Crecente, JDCarre.Blan.

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