Hotel Restaurante La Ermita 1826

Hotel Restaurante La Ermita 1826

El Hotel Restaurante La Ermita 1826 en el mágico Barrio de San Pedro, Cantabria, es uno de esos lugares que no puedes dejar pasar. Imagina llegar a una acogedora casona de piedra donde la familia que lo dirige te recibe con una sonrisa genuina, incluso si llegas un poco tarde, como nosotros a las 22:15. Anoche disfrutamos de una cena espectacular con productos de primera calidad: el pulpo, las anchoas, la lubina y el chuletón estaban todos perfectamente elaborados. Te aseguro que será una velada inolvidable.

Este restaurante no es solo una joya oculta, es un rincón auténtico donde la gastronomía tradicional se mezcla con un toque elegante. Con una calificación de 4.3 de 5 en Restaurant Guru y 292 reseñas, no es de extrañar que todo el mundo hable maravillas de él. Si buscas un lugar donde cenar con la familia y disfrutar de un buen ambiente, La Ermita 1826 es altamente recomendable y te prometo que no te decepcionará. ¡Hay que aprovechar cada bocado!

Hotel Restaurante La Ermita 1826

⭐4,4
217Reseñas
Fotos
Barrio San Pedro, 15, Barrio San Pedro, 15, 39539 San Pedro, Cantabria
942 71 90 71

Horarios Hotel Restaurante La Ermita 1826

DíaHora
lunes12:00–24:00
martes12:00–24:00
miércoles12:00–24:00
jueves12:00–24:00
viernes12:00–24:00
sábado12:00–24:00
domingo12:00–24:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Hotel Restaurante La Ermita 1826

Dónde se encuentra el Hotel Restaurante La Ermita 1826

¡Hey, grupo! Si alguna vez os encontráis en San Pedro, no podéis dejar de visitar el Hotel Restaurante La Ermita 1826. Fue una auténtica maravilla que encontramos cuando teníamos la tripa bien ruidosa y ya sin muchas opciones en la zona. Nos topamos con este lugar que, de verdad, se portó genial con nosotros. La lubina y la vaca a la piedra son una delicia, y lo mejor es que los precios están entre 12 y 20€ el plato. Aunque puede parecer un poco elevado para nuestros humildes paladares, al final, ¡salimos encantados! En total, unos 35€ por persona, incluyendo postres y sin mirar el precio, porque a veces hay que darse un buen capricho, ¿no?

Y hablando de servicio, el trato fue excepcional. Hay que darles las gracias porque nos hicieron sentir como en casa. Si alguna vez volvemos por allí, ya sabemos dónde ir a comer. Sin embargo, hay que decir que la experiencia no fue todo un camino de rosas. Por una parte, el desayuno, que se suponía que estaba incluido, lo sirvieron solo en un par de días, y eso tras preguntar. En cambio, la atención al cliente fue bastante escasa, y no se cumplían los horarios que mencionaban. Además, la wifi no llegaba a las habitaciones, y si querías ver algo en la tele, tenías que hacer malabares con la pantalla diminuta.

Ahora bien, para que no penséis que todo fue malo, el lugar en sí tenía su encanto. Está situado en el Barrio San Pedro, 15, 39539 San Pedro, Cantabria. Ideal si buscáis un ambiente tranquilo y acogedor, aunque ya os digo, hay que tener en cuenta algunas de esas cosillas que podrían mejorar. ¡En resumen, si pasáis por ahí, no dudéis en probar su restaurante, pero tal vez buscad un plan B para el alojamiento!

Cuál es la especialidad culinaria del restaurante

Así que, volviendo al tema del Hotel Restaurante La Ermita 1826, me gustaría empezar con el hotelito en sí. Nunca he visto una habitación tan sucia en mi vida. Imagínate llegar y encontrarte con un WC que todavía tenía restos del cliente anterior y el lavabo lleno de pelos. ¡Qué asco! Durante los cuatro días que estuve allí, ni una sola vez limpiaron la habitación ni el baño. La ducha, con esa cortina que parece que tiene vida propia, hace que toda el agua termine en el suelo. Y ni hablar de las camas; son tan incómodas que pareciera que estás durmiendo en el suelo sin nada de protección en el colchón. Para colmo, se oyen las conversaciones de los otros huéspedes como si estuvieran en tu misma habitación. Te digo, no lo recomiendo en absoluto. Entiendo que, por el precio, no se puede esperar un lujo, pero la limpieza es lo mínimo que se puede pedir.

Por otro lado, hablemos del restaurante, que, aunque no hay que esperar mucho del hotel, ¡sí que vale la pena! La última vez que estuvimos, decidimos parar a comer y pedimos un par de platos. La lubina salvaje estaba increíble, tan fresca y bien preparada que todavía me acuerdo del sabor. Ah, y no olvidemos el vino de aquí, recomendado por un camarero amable que siempre tiene una sonrisa. Comimos también una ensalada de tomate que, aunque parece sencilla, estaba deliciosa. El lugar tiene ese aire pintoresco y acogedor, y el servicio, sinceramente, fue de lo mejor. A pesar de los fallos del hotel, el restaurante te hace olvidar todo y el precio es bastante razonable para la calidad que ofrecen.

Ahora, sobre la especialidad culinaria del restaurante, definitivamente tienen que probar la lubina salvaje; es una de esas cosas que no puedes dejar pasar si eres amante del buen comer. También la ensalada de tomate parece un plato simple, pero sorprende por lo deliciosa que es. Así que, aunque el hotel pueda dejar mucho que desear, el restaurante es una razón suficiente para hacer una parada. ¡Volveremos, sin duda!

Qué tipo de ambiente ofrece La Ermita 1826

Y bueno, si todavía tenéis dudas sobre si visitar el Hotel Restaurante La Ermita 1826, dejadme contaros un poquito más. La comida que probamos fue completamente espectacular. Pedimos de todo: desde unas anchoas que estaban de lujo, hasta un cocido montañés que no solo llenaba el estómago, sino también el corazón. Y hablando de corazón, la atención que recibimos fue simplemente de diez. La camarera estaba súper atenta a nuestras hijas, se notaba que tenía una gran conexión con los más pequeños, lo que nos hizo sentir como en casa. Si buscáis un lugar en el que comer y sentir que sois parte de la familia, ¡este es el sitio! 100 por ciento recomendable, de verdad.

Además, el trato fue inmejorable incluso a pesar de que el restaurante estaba prácticamente lleno. Es admirable ver cómo todo el personal, desde la cocinera hasta los camareros, tienen una ética de trabajo tan fuerte y se las arreglan para atender con una sonrisa, no importa cuán ocupados estén. Y la calidad de la comida, junto con los precios, son insuperables. En este rincón de Cantabria, volver a repetir es un 'must' si estáis por la zona, para que lo tengáis en cuenta cuando planeéis vuestros viajes.

Por si fuera poco, mencionar que el ambiente del pueblo es muy tranquilo y encantador. Está bien comunicado con los puntos más emblemáticos de Cantabria, así que es perfecto para explorar antes de regresar a cenar al restaurante. La carta es variada e incluye desde hamburguesas y pizzas hasta platos combinados, todos con una relación calidad/precio que no decepciona. Lo mejor es que no dudan en preparar platos fuera de carta, algo que nos encantó. Podéis sentaros en las mesas exteriores y disfrutar del aire fresco mientras los niños corretean por ahí. ¡Y no os preocupéis por el aparcamiento; hay sitio casi al lado!

En cuanto al ambiente que ofrece La Ermita 1826, lo describiría como acogedor y familiar. Imaginad una mezcla de calidez y confort, donde el servicio es tan bueno que te hace sentir como en casa. Los pequeños detalles, como la atención personalizada y el encanto del pueblo, hacen que el lugar sea perfecto para una cena tras un día explorando Cantabria. Si decidís ir, ¡no os olvidéis de probar la lubina salvaje, que a pesar de su precio merece cada euro! Sin duda, un lugar donde el buen comer y el buen ambiente se encuentran.

Cuál es la calificación del restaurante en Restaurant Guru

Y bueno, si hablamos del Hotel Restaurante La Ermita 1826, hay que mencionar que la experiencia ha sido increíble. Sin duda, es un lugar donde la tranquilidad se siente en el aire. ¡Qué diferencia hace un ambiente relajado para disfrutar de la cena! La atención es de primera, y es que el dueño realmente pone el corazón en recibir a los comensales. En cada visita, se siente esa calidez que hace que no te quieras ir. La comida, ni hablemos: la lubina salvaje que comí era para llorar de lo buena que estaba. ¡Te la recomiendo sin dudar!

Recuerdo que fuimos a una boda y, sinceramente, no había mejor opción elegida. En el barrio histórico, rodeados de encanto y buena compañía, todo se sentía perfecto. La comida, la comodidad de la habitación y la limpieza eran notables. No podía pedir más, y la atención del personal fue de diez. Todo son sonrisas y amabilidad. Es el tipo de lugar donde te sientes bienvenido, y la gente hace que tu estancia sea aún mejor. Totalmente recomendable para cualquier escapada con amigos o en pareja.

Mis amigos y yo decidimos visitar el lugar para una cena después de escuchar maravillas de la tarta de queso. ¡Qué delicia! Casi ni nos dio tiempo a sacar una foto porque desapareció de la mesa en un abrir y cerrar de ojos. Es el cierre perfecto para una buena comida, especialmente si comenzaste con esas rabas y croquetas que son, de verdad, un must. Y si buscas un ambiente tranquilo, este es un lugar ideal para ello; se siente como un pequeño retiro.

Y bueno, por si te lo preguntas, en Restaurant Guru, el restaurante tiene una calificación de 5/5. Sí, ¡cinco estrellas! Eso solo puede decirte lo bien que lo hacen. Así que ya sabes, si pasas por San Pedro, no te puedes perder este lugar. La calidad, la atención y la buena comida hacen que merezca totalmente la pena.

Qué tipo de productos se utilizan en la cocina del restaurante

La verdad es que Hotel Restaurante La Ermita 1826 se siente como un pequeño refugio en medio de la belleza de Cantabria. No soy de escribir opiniones, pero esta vez, amigo, ¡la ocasión lo merece! La calidez del lugar te hace sentir como si estuvieras en casa, y eso no se encuentra en cualquier sitio. La comida es simplemente increíble, con sabores que se quedan en la memoria. La atención que reciben los comensales es de primera, siempre simpáticos y atentos. De verdad, no se puede pedir más.

Si decides pedir el cocido montañés para cuatro, mejor que lleves un tupper porque te aseguro que hará falta. ¡Es tan rico que querrás llevarte lo que sobre, si es que sobre, claro! Y lo mejor de todo es que te lo ofrecen a un precio que te hará sonreír. Es una pena que este lugar no sea muy conocido, porque merece ser más popular. Se siente raro pensar que un restaurante de este nivel esté "tan perdido" en el mapa, como si fuera un secreto a voces.

La atmósfera es tranquila y pintoresca, perfecta para relajarte. Imagínate estar allí, disfrutando de unas cervezas con unos amigos, acompañadas de croquetas de jamón que te dejan pidiendo más. El menú no se queda corto: rabas, cochinillo, y un solomillo que te hará querer volver a probarlo. Y, si tienes un antojo dulce, la tarta de queso horneada o la mousse de limón te harán terminar la comida con una sonrisa. Sin olvidar que invitan al chupito, lo que siempre es un buen detalle. Además, el personal es tan amable que te harán sentir como en casa, y eso siempre habla bien del lugar.

Ahora, sobre los productos que utilizan en la cocina, te puedo decir que son de excelente calidad y se nota. Los platos están hechos con una buena mano y los sabores son auténticos. Desde el mar hasta la calidad de la carne, todo se prepara con mucho cariño y eso es algo que realmente se siente en cada bocado. Además, los dueños están involucrados en todo, lo que hace que la experiencia sea aún más especial. Sin duda, un lugar perfecto para repetir y disfrutar en buena compañía.

Es necesario hacer reservas para cenar en La Ermita 1826

Ayer cenamos en La Ermita 1826 y, déjame decirte, fue algo sencillamente ESPECTACULAR. Mi pareja y yo nos dejamos llevar por la recomendación del camarero y decidimos probar unas zamburiñas de escándalo. Nunca había probado algo tan fresco, y eso que he comido en varios sitios. Además, la lubina salvaje que nos trajeron, que estaba fuera de carta, estaba inmejorable. La atención que recibimos fue increíble, el personal es súper amable y te hace sentir como en casa. Sin duda, repetiremos, porque con una cena así, hay que volver pronto.

Por otro lado, no todo el mundo ha tenido la misma suerte que nosotros. Hay quienes han ido y se han llevado una decepción. Recuerdo que un amigo comentó que hace años se comía bien allí, pero al parecer ha cambiado de dueño. Pidieron unas raciones para picar en la terraza, como rabas y morcilla, y dicen que fue caro y no estaban buenas. En su caso, la atención fue fatal, incluso se les cayó una cerveza y la camarera no supo manejar la situación. ¡Vaya detalle más feo! Por eso, a veces hay que tener cuidado con las experiencias que leemos.

Hablando del hotel, es un lugar muy acogedor y limpio. Si buscas donde comer o cenar, ¡estás de suerte! Tienen dos cartas, una de pizzas y hamburguesas y otra con platos más típicos. Eso sí, hay que mencionar que las paredes son de papel y se escucha todo, lo cual puede ser una faena si lo que quieres es descansar. Yo le pondría un 4 sobre 5, no solo por eso, pero en general, nos hizo sentir cómodos durante nuestra estancia.

La verdad es que el restaurante se ha ganado una buena fama entre las familias. La comida casera siempre enamora, y lo que más destacan son los pimientos asados de Isla y las croquetas, que al parecer son buenísimos. Además, el trato es increíble y los precios no son una locura. Si estás pensando en ir, probablemente puedas acercarte sin problemas. Pero si planeas cenar en La Ermita 1826, te recomiendo que llames antes para hacer reservas, especialmente los fines de semana, porque parece que se llena rápido. ¡Así te aseguras de no quedarte sin mesa y disfrutar de esos platos maravillosos!

Qué tipo de platos se destacan en el menú

¡Ah, el Hotel Restaurante La Ermita 1826, qué lugar más encantador! La comida es un espectáculo por sí sola. Si estás buscando ese sitio especial para comer o cenar en San Pedro, este es el lugar. Desde el primer momento, el personal se siente como de la familia; son súper amables y atentos. Te hacen sentir como en casa, y eso siempre se agradece. Recuerdo que pedimos una ensalada de tomate que estaba fresca y jugosa, seguida de un secreto de rape que, vaya, ¡menudo manjar! La parrillada de verduras también estaba espectacular. Así que definitivamente te animo a que reserves antes de ir, especialmente ahora con todo lo que ha pasado.

La primera vez que fuimos, fue en primavera, y no nos pudimos resistir a repetir cada día. Y, créeme, ¡con razón! El trato es de 10, tanto en el salón como en la barra. Nos encanta esa mezcla de lo informal y lo exquisito. Con productos frescos del día, no me atrevería a decir que he probado la mejor lubina de mi vida, pero te puedo asegurar que se queda cerquita. Además, el precio es bastante razonable; oscila entre 20 y 30 euros por persona, lo cual está genial considerando la calidad.

Por si te lo estabas preguntando, los platos que destacan en el menú son esos pescados frescos y súper bien cocinados, además de otras delicias como el secreto de rape y la parrillada de verduras. Y el ambiente, ¡ah, el ambiente! Es tranquilo, ideal para disfrutar de una buena cena en familia o con amigos. No puedo dejar de repetir que la atención es realmente impresionante. Así que, si andas por San Pedro, asegúrate de pasar por La Ermita 1826, porque la experiencia vale muchísimo la pena. ¡Repetirás, te lo aseguro!

Es adecuado el restaurante para cenas familiares

La verdad es que cenar en Hotel Restaurante La Ermita 1826 fue una experiencia un tanto mixta. Empezamos con la ilusión de probar un buen chuletón, pero al final nos encontramos con que, aunque la cena no estuvo mal del todo, el sabor del chuletón a 28€/kg no se acercó a lo que esperábamos. Aquí entre nosotros, he probado chuletones mucho más sabrosos en otros lugares a precios más razonables. Y lo del pan... ¡uff! Nos cobraron 2,60€ sin que lo tocáramos. La camarera mencionó que lo hornean y por eso lo tienen que cobrar, así que decidí llevarme el pan. Esas cosas a veces dejan un mal sabor, ¿no crees?

Aún así, no se puede negar que, siendo San Pedro un pueblo de apenas 300 habitantes, la oferta gastronómica es sorprendentemente buena. La atención de los camareros fue de 10, siempre dispuestos a ayudarte y asegurándose de que todo estuviera a tu gusto. La variedad te hará querer volver: desde una sabrosa pizza hasta un pescado a la parrilla. ¡Todo está riquísimo! Lo que también me gustó son los postres caseros, que son una delicia y hacen que el final de la cena sea aún más especial.

Y en cuanto a la decoración y el ambiente, te diré que es un lugar muy acogedor, perfecto para relajarte tras un día de turismo. Si lográramos ignorar algunos de los detalles de la habitación (que, seamos sinceros, podría ser mejor), la cena y el rato en el restaurante hacen que quieras regresar. Aunque eso sí, si bien la comida fue buena, la experiencia en las habitaciones dejó mucho que desear, lo cual es importante a tener en cuenta.

Respecto a si es adecuado para cenas familiares, yo diría que sí, siempre y cuando no estés buscando un ambiente totalmente tranquilo. La atención es buena y la comida es de calidad, así que podría ser un buen plan con la familia. Pero ten en cuenta que, según mi experiencia, puede haber un poco de ruido. Aún así, por la calidad de la comida y el trato, creo que lo disfrutarías en compañía.

Qué comentarios tienen los clientes sobre La Ermita 1826

Y bueno, ya que estamos hablando de lugares que te dejan con ganas de más, no puedo dejar de mencionar el Hotel Restaurante La Ermita 1826. Este sitio en Barrio San Pedro 15, 39539 San Pedro, Cantabria es simplemente una joya. Cuando llegas, lo primero que te atrapa es esa atención tan cálida y amigable del personal; te hacen sentir como en casa desde el primer momento. ¡Y eso es tan importante, ¿no?!

Ahora, hablemos de la comida, que es, sin duda, el corazón de cualquier buen restaurante. Tienen un chuletón impresionante, que, si eres amante de la carne, te va a dejar sin palabras. No olvides probar también sus croquetas, que están de rechupete. Tienen una textura perfecta y un sabor que te hace querer más. Para acompañar, te recomiendo un vino de toro; nosotros quedamos encantados. Es el maridaje perfecto para esos platos.

Y no te vayas sin probar los postres caseros, que son una delicia. Te prometo que cada bocado es como un abrazo para el paladar. Después de una comida así, solo te queda relajarte y disfrutar del ambiente.

En cuanto a lo que he escuchado de otros clientes, parece que todos coinciden en que La Ermita 1826 es sumamente recomendable. La combinación de la comida exquisita, un servicio excepcional y ese toque acogedor hace que siempre salgas con una sonrisa y deseando volver. Así que, si estás buscando un lugar para comer bien en San Pedro, ya sabes a dónde ir. ¡No te lo pierdas!

Fotografías Hotel Restaurante La Ermita 1826

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