La Sidrería de Hoznayo

La Sidrería de Hoznayo

La Sidrería de Hoznayo es un lugar que no te puedes perder si andas por Cantabria. Reconocida por sus especialidades en carnes asadas, aquí puedes disfrutar de un buen txuleton que puedes hacer a tu gusto en la parrilla que lleva directamente a tu mesa. El ambiente es acogedor y está decorado con madera, lo que te da esa sensación de estar en una auténtica sidrería asturiana. Ya sea que vengas a saborear un pulpo exquisito o su famosa ensalada mixta, cada plato está preparado para dejarte con ganas de más.

Aunque tuvimos una pequeña sorpresa con la ausencia de rabo de buey en el menú, la experiencia seguía siendo increíble. Tras un día explorando la Fuente del Francés, no hay mejor modo de culminar la jornada que con una sidra asturiana bien fría que le dará un toque perfecto a tu comida. Y si decides quedarte, asegúrate de dejar espacio para probar el chorizo a la sidra o el legendario cachopo. ¡La Sidrería de Hoznayo no solo es un restaurante; es una celebración de la buena comida y la tradición!

La Sidrería de Hoznayo

Sidrería
4,1
1.283Reseñas
Fotos
Bo. La Pl., 11, 39716 Hoznayo, Cantabria
942 52 45 34

Horarios La Sidrería de Hoznayo

DíaHora
lunes7:30–23:30
martes7:30–23:30
miércoles7:30–23:30
jueves7:30–23:30
viernes7:30–23:30
sábado7:30–24:00
domingo7:30–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Sidrería de Hoznayo

Dónde se encuentra la Sidrería de Hoznayo

¡Hey, amigos! Si alguna vez estás en Cantabria y te apetece un lugar con 5 estrellas de ambiente de pueblo, no te puedes perder la Sidrería de Hoznayo. Está en Bo. La Pl., 11, 39716 Hoznayo. De verdad, el lugar tiene ese encanto local que te hace sentir como en casa. El otro día fuimos y tuvimos la suerte de que nos atendiera Javi, un camarero súper amable y campechano, que se tomó la molestia de preguntarnos por nuestra cena dos veces. ¡Eso es servicio al cliente, gente!

Nos decidimos por unos torreznos de Soria para picar y luego un par de platos principales. Yo opté por la ensalada de ventresca, que venía bien aliñada y con una cantidad generosa. Por otro lado, el entrecot, aunque estaba decente y lo pedí al punto, sinceramente, por 25€ esperaba un poco más. Pero bueno, con la buena vibra del lugar y el trato de Javi, no puedo quejarme demasiado. El precio ronda unos 10-20 € por persona. Si solo te fijas en la atención y el ambiente, es un gran lugar.

Ahora, no todo lo que brilla es oro. Escuché a algunos amigos que fueron y no tuvieron la mejor experiencia. Algunas quejas sobre las croquetas quemadas y una ensalada de ventresca que parecía un charco de aceite. Y sí, el cachopo que pidieron dejaba mucho que desear, así que si vas, elige bien. A veces se nota que hay un poco de prisa en el servicio, y eso puede hacer que la experiencia no sea la más relajada.

Por último, para los que se lo están preguntando: la Sidrería de Hoznayo se encuentra en Bo. La Pl., 11, 39716 Hoznayo, Cantabria. ¡Échale un vistazo y disfruta de un buen rato con amigos! Si el ambiente y el trato son lo tuyo, ¡te va a encantar!

Qué tipo de comidas son especialidades en la Sidrería de Hoznayo

No sé ni por dónde empezar con lo que vivimos en la Sidrería de Hoznayo. Fuimos un grupo de 12 personas un viernes a las 22:00 y, sinceramente, había más tensión en el ambiente que en una película de terror. Desde que entramos, los camareros parecían tener prisa por cerrarnos la puerta en las narices, y eso se sintió en cada uno de los platos que nos trajeron. El chorizo a la sidra llegó frío y parecía que había salido directamente del microondas. ¡Menuda decepción! A este ritmo pensábamos que teníamos más suerte con el chorizo criollo, pero sorpresa, llegó peor. Al parecer, la parrilla tenía una vida muy ocupada esa noche, porque el chorizo no había tenido contacto con ella. Y qué decir del servicio... ¡increíble pero cierto!

Mientras nosotros luchábamos con platos vacíos, el camarero decidió traernos el chuletón para dos, pero oh sorpresa, ¡solo era para ellos! Imagina cómo se sienten los demás mirando como dos compañeros disfrutaban mientras el resto nos preguntábamos si había comida de camino o si había que revolver el plato del microondas de nuevo. Me imagino que 84 euros por ese través del “pack recomendado” para dos fue lo más estresante de la noche. Si hubiera sabido que se servían esas “delicias” a ese precio, hubiera pedido algo más sencillo. Aunque, para ser justos, los postres estaban bien, y los niños... ¡ah! No vale la pena comentar, un menú de cachopo de 70 euros por un tamaño que no era más grande que una cinta de VHS. ¡Qué timo!

Y lo mejor de todo, cuando nos estábamos yendo, el personal se echaba a gritar entre ellos que “¡se tienen que ir ya!”. De película de horror, en serio. Y tú miras las reseñas en Google con un 4.2 de calificación y no sabes si te ríes o te pones a llorar. Puede que haya habido un cambio de gestión, pero cariño, esto ha sido un auténtico desastre. No pienso volver, y si alguien me pide recomendaciones de lugares donde comer, este no será uno de ellos.

Y hablando de las especialidades, en teoría, deberían poner un poco más de cariño en su chorizo a la sidra y su chuletón. Se supone que son platos emblemáticos de la sidrería, pero a juzgar por nuestra experiencia, parece que han olvidado cómo se hacen. Con la competencia que hay, la Sidrería de Hoznayo se queda bastante atrás, así que mejor buscar otro lugar donde la comida y el servicio hablen por sí mismos.

Se puede personalizar la cocción del txuleton en la parrilla

Y bueno, ya te he contado un poco sobre mi experiencia en La Sidrería de Hoznayo, y la verdad es que no me cansaré de decir que es, sin duda, el peor sitio para comer de toda la zona. Te lo juro, éramos un grupo de 13 personas, y cuando llegamos, nos encontramos con una mesa en una terraza techada. ¿En un día frío y lluvioso? ¡Vaya plan! Además, la relación calidad/precio era pésima. Las raciones eran tres veces más caras de lo habitual y casi todo lo que servían parecían ser productos de congelador. Algunos piden comida casera, pero aquí es todo lo contrario.

El servicio tampoco ayudó mucho. Entre que el personal no era amable y la sensación de que querían hacerte dejar la mesa en cuanto terminas, lo único que logran es incomodarte. Retiraban los platos de un zancada y te preguntaban por cafés y postres antes de que siquiera acabaras de cenar. Te da una sensación rarísima, como si estuvieras en un evento express y no en un lugar para disfrutar de una buena comida con amigos. En resumen, no se lo recomiendo a nadie: mala experiencia. Comida: 1, Servicio: 1, Ambiente: 2.

Y luego está el tema del chorizo a la sidra. Pedimos dos raciones para ocho personas y nos traen cinco trozos de pan, que ni siquiera habíamos pedido y que nos cobraron aparte. Al reclamar, nos dijeron que la porción pequeña son cuatro trozos y la grande, sólo cinco. ¡Qué triste! La sidra de trabanco a 6 euros, algo que no verás ni en Asturias. Con todo eso, la cena nos salió entre 40-50 € por persona. Un verdadero fiasco, y ni siquiera salió el dueño a hablar con nosotros cuando dos veces se lo pedimos. Desde luego, a mí no me van a volver a ver por ahí.

En cuanto a la comida, es un poco confuso. Algunas cosas estaban ricas —como las rabas y las croquetas—, pero las expectativas con el cachopo fueron lo peor. ¿Un cachopo que no es más que un filete doblado? Truco para hacerte pagar algo más por nada. Y en la terraza, aunque se estaba bien, no compensa los precios ni el servicio maleducado.

Y para rematar, creo que se hace crucial responder a esa pregunta que me hiciste sobre el txuleton. Mira, tampoco es que puedas personalizar la cocción como te gustaría. Quizás te digan que sí, pero a partir de mis experiencias, no creo que se tomen el tiempo para hacerlo bien. Nadie parece estar muy dispuesto a ofrecer un buen servicio, así que si te apetece un buena parrilla, mejor busca en otro lado.

Cuál es el ambiente de la Sidrería de Hoznayo

Y bueno, si hablamos de la Sidrería de Hoznayo, hay que mencionar que mi última experiencia fue un auténtico caos. Justo cuando creía que todo iba a estar bien porque el servicio era buenísimo en el pasado, ¡bam! Cambiaron de dueño y la cosa se descontroló. Nos sentamos a las 14:30 y hasta las 15:30 no nos tomaron la comanda. Con platos y vasos sucios en la mesa, no puedo decir que empecé la comida con buen pie. Pedimos rabas con alioli, chorizo y un chuletón que, debo admitir, estaba increíble, pero lo demás fue un desastre total. Un pelo en el chorizo con patatas no es lo que esperas cuando te sientas a comer.

Y lo más surrealista fue que en medio de todo esto, empezaron a gritar en la cocina y hubo una discusión tremenda. Imagínate a todos los clientes mirando como si fuera una peli de miedo, y la camarera, una rubia con rizos, riéndose en la terraza como si nada pasara. Era como un circo, de verdad, la pobre chica se confundía de mesas y traía platos que ni habíamos pedidos. Vamos, un desastre. Salimos de allí con hambre y un poco asustados, y después de pagar 62,38 euros, no sé si recomendaría el lugar.

Por otro lado, también he tenido experiencias buenas allí. Una vez nos atendió un camarero tan genial que nos invitó a un chupito y se sentó a charlar con nosotros. En esa ocasión, la comida era de gran calidad, el servicio rápido y el ambiente era bastante agradable, a pesar de compartir el espacio con unos clientes un poco bordes. Me acuerdo del cachopo de ternera con pimientos verdes que estaba para quitarse el sombrero y los postres que no puedes dejar pasar, ¡qué gozada! El precio de esa comida estuvo entre 20 y 30 euros, así que salimos satisfechos.

Y para responder a la gran pregunta, el ambiente de la Sidrería de Hoznayo puede ser una montaña rusa. A veces te encuentras con una atmósfera animada, donde la gente charla y ríe, y otras parece un campo de batalla con gritos y platos volando. Si tienes un día tranquilo, puede ser un lugar ideal para disfrutar de un buen chuletón, pero si la cosa se complica, es mejor que te armes de paciencia... ¡o que te vayas a otro sitio!

Qué tipo de decoración se puede encontrar en la Sidrería de Hoznayo

Y así, sin esperarlo, La Sidrería de Hoznayo se ha convertido en uno de esos lugares que hay que visitar sí o sí. La calidad de la comida es simplemente excepcional. La última vez que estuvimos allí, disfrutamos de un menú para dos, que además de ser súper generoso, incluía una tortilla de bacalao que estaba para chuparse los dedos, y un chuletón de casi 1 kilo que, sinceramente, estaba simplemente impresionante. ¿Y el precio? Ni tan mal, por solo 69 euros te llevas una cena espectacular con vino o sidra y un postre. La atención, además, fue un 10. El camarero que nos atendió no solo conocía la carta al dedillo, sino que además sabía guiarte en lo que mejor pedías según tus gustos. ¡Qué placer encontrar un sitio donde realmente saben lo que hacen!

La verdad es que se siente muy bien ir a un lugar donde te reciben con una sonrisa y, además, el equipo es muy simpático y profesional. Desde que cruzamos la puerta, hasta que nos sentamos a disfrutar de nuestra cena, el trato fue inmejorable. La buena onda de las camareras hace que el ambiente sea súper acogedor. Todo lo contrario a un par de experiencias que escuché de amigos, donde parecían haber coincidido con un camarero que estaba corriendo, nervioso y sin mucho tacto. Ellos tuvieron su primera parte de una cena interrumpida con un mal servicio, con chuletones que nunca llegaron. Las cartas de quejas en esos casos son una lástima y no deberían pasar.

Ahora, si te preguntas sobre la decoración de La Sidrería, me encantaría decirte que es rústica y acogedora, con ese toque tradicional que te hace sentir como si estuvieras disfrutando de una comida en una antigua casa de campo. Las paredes, aunque no tengo como anchura exacta, están adornadas con elementos de la cultura local, dándole un aire auténtico que complementa justo con su oferta gastronómica. Así que, no lo dudes, vete con tus amigos a disfrutar una buena cena y en un ambiente que, sin duda, aporta a la experiencia. ¡Te prometo que no te arrepentirás!

La Sidrería de Hoznayo ofrece platos típicos asturianos

Así que, hablando sobre La Sidrería de Hoznayo, hay opiniones bastante variadas cuando se trata de su comida. Si decides aventurarte ahí, puede que te encuentres con un plato interesante como el cachopín, que parece que tiene su encanto y la opción de cocer tu carne a tu gusto justo en la mesa. Pero, ojo, no todo es oro lo que reluce. Ese menú del día del que tanto hablaban no siempre suena muy convincente, y las críticas sobre las gambas al ajillo congeladas y sin sabor han hecho que muchos se lo piensen dos veces antes de pedir.

Y bueno, si eres de los que busca un lugar para disfrutar de unas sidras, hay que reconocer que la experiencia puede depender del día. En una ocasión, reportaron que ni siquiera tenían sidra en el menú. ¡Imagínate venir de visita y que no sepas adaptarte a la tradición asturiana! La verdad es que si estás buscando ese auténtico sabor asturiano, quizás tengas que reconsiderar.

Luego está el ambiente, que a veces mejora con un poco de decoración y la atención del personal. En general, hay momentos en que el servicio parece ser genial y en otros, no tanto. He escuchado que el camarero puede empezar siendo majo y luego cambiar a borde... ¡Hay que tener cuidado con eso! En fin, si algo se puede decir es que el precio de 30-40 € por persona no me parecería caro si la comida estuviera a la altura, pero, con tanta inconsistencia en las críticas, las expectativas deben estar a raya.

Entonces, ¿la Sidrería de Hoznayo ofrece realmente platos típicos asturianos? Bueno, algunos dicen que no están a la altura, sobre todo en comparación con lo que uno esperaría de una sidrería. Si vas esperando ese verdadero sabor asturiano, tal vez no sea el lugar ideal, aunque tienen opciones que se acercan. Pero si lo que te interesa es un lugar donde tomar sidra y pasar un buen rato, quizás valga la pena probarlo.

Cuál es la opinión sobre el pulpo y la ensalada mixta en este lugar

¡Y ya te cuento sobre La Sidrería de Hoznayo! A ver, si buscas un lugar donde la comida sea una obra maestra y el servicio un desastre digno de estudio, este es tu sitio. Imagínate que pedí un chuletón de 1 kg, y el "camarero", conocido entre nosotros como el ilusionista de la báscula, me empezó a hablar de las maravillas del peso, diciendo que el mínimo era 1,4 kg. Confié en él, pero cuando llegó la cuenta, pum: ¡1,750 kg! O sea, un incremento del 75% sobre lo que pedí. Me quería hacer creer que era parte del show, pero no era más que una estafa sistemática.

Intenté reclamar y, oh sorpresa, el único gesto de atención que recibí fue arrastrarme a la barra donde el encargado, o como lo llamo, el duque del desprecio, decidió atenderme con una amabilidad que ni un perro rabioso podría igualar. ¿Y lo mejor? Me dio una chapa sobre cómo estaba “caliente” porque los clientes anteriores también se quejaron de una botella de agua... que, por cierto, ni siquiera había pedido. La guinda fue cuando me amenazó con que me acudirían a mí si ponía una mala reseña. Como si me fuera a dejar amedrentar por un tío así. ¡Lo único constructivo aquí son las quejas!

Por otra parte, hablemos de la comida. Aunque hay quienes dicen que la carne es abundante y de calidad, puede ser un juego de ruleta. La rapidez con la que te traen los platos es digna de los mejores hospitales: no has terminado de comer y ya tienes el siguiente delante. ¿Un consejo? Si no quieres salir oliendo a humo, no esperes irte sin tener ese toque en tu ropa.

Ahora, sobre el pulpo y la ensalada mixta, las críticas son poco amables. La ensalada mixta parece ser más un complemento que un plato, y el pulpo... bueno, no ha dejado a nadie convencido. En una ocasión, cobraron 24 euros por dos raciones de chorizo a la sidra y solo trajeron cinco pedazos de pan, y a precio de oro—cosa que muchos han tomado como una falta de respeto a los asiduos del lugar. Así que, en resumen, lo que se lleva la palma en este sitio no es el pulpo ni la ensalada mixta, sino el mal sabor de boca que puede dejarte el trato.

Por qué hubo una sorpresa relacionada con el rabo de buey en el menú

Y hablando de sorpresas, ¡no te puedes imaginar lo que descubrí en La Sidrería de Hoznayo! A pesar de que llegamos un poco tarde y sin reserva, ¡nos hicieron un hueco! La atención fue, como siempre, maravillosa, eso a pesar de que el lugar estaba a tope. La comida estaba riquísima. Te prometo que hacía tiempo que no probaba una carne tan buena. Y aunque quedé con las ganas de probar el chuletón, ¡vi pasar uno que tenía una pinta espectacular! Por cierto, si quieres ver más detalles de nuestra visita, échale un vistazo a @kbalando en Instagram.

Uno de los platos que sí probamos fueron las raciones que nos recomendó la camarera, que, por cierto, era super amable. Nos hablamos del queso divi fundido y, creeme, estaba ¡buenísimo! También nos encantó la ensalada de tomate con ventresca y los champis con bacon. Fue una experiencia rica y casual, perfecto para ir en grupo. ¿Te imaginas disfrutando de una comida tan deliciosa con tus amigos? Yo, por mi parte, ya tengo ganas de regresar porque, de verdad, es un sitio recomendable.

Y hablando de recomendaciones, aunque hubo un comentario menos positivo sobre el cachopo que, según dijeron, no estaba a la altura, en general, la experiencia fue bastante buena. Hay que reconocer que hay días en los que algo puede salir mal, pero la buena atención suele hacer que todo se sienta mejor. El menú de cachopo que nosotros pedimos era gigante y estaba tierno y sabroso, así que no dudo que muchas veces aciertan. Al final del día, todos podemos tener días malos, y el rabo de buey fue un caso curioso. Resulta que estaba en el menú como una de las sorpresas del día, así que si te sientes aventurero la próxima vez, ¡puedes probarlo! Pero según algunos, puede que ahí esté la clave de algunas sorpresas tanto buenas como no tan buenas en el menú. En cualquier caso, lo que hay que recordar es que siempre hay opciones frescas y deliciosas esperando por ti.

Qué se recomienda hacer después de visitar la Fuente del Francés

Y aquí voy de nuevo, ¡porque la experiencia en la Sidrería de Hoznayo me dejó flipando! Entre que esperábamos en la barra y las conversaciones que tuvimos, nos enteramos de que no éramos los únicos a los que les habían hecho un feo. La atención fue lo peor, pero tenía que compartirlo. Primero nos presentaron un chuletón de 1.4 kg cuando solo esperábamos algo del menú de 1 kg. Nunca digas que no te lo presentan menos porque, te lo juro, se lo toman muy a pecho, y a la hora de pagar, ¡misteriosamente estaban cobrando 1.75 kg! El camarero que nos atendió, a pesar de que fue amable, no podía salvar el desastre al que nos llevaron. Al final, no se si eran ellos que estaban molestos o qué, pero la tensión se notaba en el aire. Fue un momento bastante surrealista, y si pudieras ver la actitud del encargado... ¡buf!

La peor parte fue cuando intentábamos explicarles el error. Creo que tuvimos que repetir la historia tres veces. Se pone un poco pesado, y lo peor fue la actitud del responsable, que, en vez de escuchar, tenía más ganas de discutir que de solucionar. En serio, nunca en mi vida me habían tratado con tantísimo desprecio. Casi podría presentar una queja, aunque su ambiente era tan malo que no valía la pena. No sé si a los demás les pasa lo mismo, pero a nosotros nos dejó un mal sabor espectacular, y no en el buen sentido. Obviamente, un lugar que da prioridad a ir contra sus clientes no se merece otra visita.

Y, claro, aquí viene lo de la comida. Tuvimos unas almejas que se habían presentado con salsa picante cuando esperábamos ajo y perejil. Una verdadera decepción, la verdad, y ni hablar del chuletón pasado de cocción. Aunque el precio estaba bien en comparación con otros sitios (alrededor de 20-30€ por persona), lo que vale no es solo la comida, sino la experiencia completa, y en este caso, falló por completo.

Así que, después de una tarde tan peculiar, ¿dónde ir? Si has estado en la Fuente del Francés, mi consejo es que te alejes un poco del ajetreo y busques un lugar más acogedor para cenar. Tal vez un sitio en el que sepas que puedes encontrar buena atención y comida de calidad. Dile adiós a la Sidrería de Hoznayo y sigue tu camino a un lugar que realmente aprecie a sus clientes, porque de verdad, este sitio se lo podría tomar con calma o podría tener un cambio de personal. ¡Nos vemos en la próxima aventura gastronómica, pero con mejor suerte, espero!

Qué tipo de bebida se sugiere para complementar la comida en la Sidrería

Y bueno, ya que estamos hablando de La Sidrería de Hoznayo, no puedo evitar comentar sobre las maravillosas experiencias que he tenido allí. En serio, si te gusta tapear, este lugar es casi un must. La tortilla de bacalao es un verdadero juego de sabores; te lo digo, merecería tener su propia fan club. Además, el servicio es fantástico y te hacen sentir como en casa, lo que siempre suma a la experiencia. Imagínate pasar una buena noche cenando con amigos y disfrutando de esas tapas por unos 30-40 € por persona.

Claro, hay opiniones encontradas. He escuchado que algunos han tenido una experiencia menos que satisfactoria, sobre todo con el menú de sidrería. Lo comentan con un desánimo que se entiende, ya que se esperaba más. Una mini tortilla y luego un chuletón fino no suena como la cena soñada, ¿verdad? Y el precio, que ronda también los 30-40 €, puede resultar algo elevado si quedas con hambre. Pero la vida es así, a veces te llevas sorpresas y no siempre son agradables.

Sin embargo, también he probado otros platos que estaban deliciosos y bien presentados. Las lubinas estaban en su punto exacto, y si te decides a visitar, asegúrate de probar las croquetas y los mejillones. La combinación de sabores es espectacular, y el chuletón, ¡ni hablar! Cocinado a la perfección con parrilla en mesa, siempre caliente y listo para disfrutar. Con un postre de mousse de limón para cerrar la cena, sería un pecado no disfrutarlo.

Ahora, respecto a la bebida, si quieres complementar bien la comida de la Sidrería, te sugiero ir por una sidra bien fría. Ese toque fresco y ligeramente efervescente va perfecto con los sabores robustos de los platos como el cachopo o el chuletón. Pero si prefieres algo más clásico, una cerveza artesana local nunca fallará. A fin de cuentas, la clave está en disfrutar y que cada bocado esté acompañado de una buena bebida.

Cuáles son otros platos destacados además del txuleton

Y hablando de planes, no puedes dejar de visitar La Sidrería de Hoznayo. Está en Bo. La Pl., 11, en Hoznayo, y te prometo que es un lugar que no querrás perderte. Apenas entras, la decoración rústica y acogedora te mete de lleno en ese ambiente tradicional cántabro. Además, el olor a sidra recién escanciada es irresistible, ¡y es solo el principio!

Una de las cosas que más me gusta de este lugar es cómo te sientes como en casa. Los camareros siempre tienen una sonrisa y están dispuestos a darte recomendaciones, así que no dudes en preguntar. Y, por supuesto, hay que mencionar la sidra fantástica que tienen. En cada sorbo, puedes saborear el trabajo artesanal que hay detrás, y ni hablar de las vistas al campo que te hacen olvidar del bullicio de la ciudad.

Y, claro, no podemos hablar de La Sidrería sin mencionar el txuletón. ¡Es un festín! Cocinado a la perfección y con ese sabor que solo se consigue en lugares como este. Me encanta cómo lo sirven en porciones generosas, perfectas para compartir. Si eres de los que disfrutan de un buen trozo de carne, estarás en el cielo.

Pero no creas que solo hay txuleton, porque hay un montón de platos que valen la pena probar. El bacalao a la vizcaína es uno de mis preferidos; tiene un sabor intenso que te deja con ganas de más. Y si te gustan los sabores del mar, las rabas son otro must. Acabadas de freír, crujientes y sabrosas, ¡son perfectas para acompañar tu sidra! Así que, ya sabes, si decides ir, asegúrate de ir con hambre y preparado para disfrutar de una experiencia gastronómica única.

Fotografías La Sidrería de Hoznayo

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