
Si estás buscando un lugar cómodo y acogedor en La Bañeza, el Mirador del Ermitage podría ser justo lo que necesitas. Este hotel de 2 estrellas está a solo 10 minutos en coche de la Iglesia Santa María, y su ubicación en la Carretera Madrid-Coruña Km 300 facilita el acceso a varias atracciones, como el Museo Alfar. Con 27 habitaciones modernas que incluyen balcón, TV de pantalla plana y baño privado, seguro encontrarás el espacio ideal para relajarte. Además, cuentan con wifi gratis en todo el alojamiento, perfecto para mantenerte conectado.
Pero no solo se trata del alojamiento; aquí puedes disfrutar de una buena comida en su restaurante o relajarte con una bebida en su bar. También hay una zona de juegos infantil para que los más pequeños se diviertan mientras tú tomas un respiro. Con estacionamiento gratis, es un destino ideal si planeas explorar la zona, ya que está bien comunicado con la autopista A6, llevándote a lugares como Astorga en solo 25 minutos. ¡Una escapada perfecta en un entorno tranquilo y lleno de historia!
Mirador del Ermitage
Mapa Ubicación Mirador del Ermitage
Dónde está ubicado el hotel Mirador del Ermitage
¡Hola, amigos! Si estáis buscando un lugar donde pasar unas noches en La Bañeza, os quiero contar sobre el Mirador del Ermitage, un hotel de 2 estrellas que se encuentra en la Ctra. Madrid-Coruña. La ubicación es bastante accesible, así que no os tendréis que preocupar por perderos. Pero eso sí, hay que tener en cuenta que la zona es un poco tranquila, así que si buscáis muchas opciones a la vuelta, puede que tengáis que desplazaros un poco.
Las habitaciones están bastante bien; son limpias y modernas, pero tengo que ser sincero, los colchones son un poco duros. Para los que disfrutamos de un buen descanso, esto puede ser un detalle a considerar. Y las almohadas… ¡uff! Demasiado duras para mi gusto. Además, si sois de los que necesitan calorcito, puede que echéis en falta la calefacción. El precio es de 60 euros por dos personas por noche, que a mi parecer es un poco caro para lo que ofrecen. Pero al menos, la televisión es buena y el hotel cumple con lo que promete en cuanto a limpieza.
Si os gusta tener buena conexión a internet, aquí no os va a ir tan bien. Aunque el wifi está abierto, parece que no funcionaba del todo. Eso sí, el bar y restaurante cierran durante el día, así que si queréis desayuno, preparaos para buscar opciones cercanas. En resumen, el lugar es tranquilo y está bien para pasar la noche, aunque hay puntos que deberían mejorar.
Por otro lado, si estáis pensando en organizar una boda o un evento, puedo deciros que el servicio que recibimos fue de 10. Estuve en una boda allí y todo fue increíble. La atención de los camareros fue excelente, y lo mejor de todo: la comida. ¡Todo estaba riquísimo! Así que, aunque hay aspectos a mejorar, definitivamente el hotel tiene su encanto en diferentes situaciones.
Así que, si os preguntáis dónde está ubicado el Mirador del Ermitage, la respuesta corta es que está en la Ctra. Madrid-Coruña, La Bañeza, León. Un rincón donde podéis descansar y, si tenéis suerte, disfrutar de alguna de sus celebraciones. ¡Espero que os sirva esta info!
Cuántas estrellas tiene el hotel
Y bueno, si después de escuchar todo esto aún pensáis en el Mirador del Ermitage, deberíais pensarlo dos veces. Por el servicio que recibimos, la verdad es que no parece que se gane ni esas dos estrellas que se autodenominan. Cuando fuimos, nos ofrecieron un menú de 16 euros que resultó ser bastante mediocre. A veces, la opción más barata es la más cara, y este lugar lo ejemplifica a la perfección. El aceite de las freidoras parecía haber pasado tantas pruebas de temperatura que estaba casi requemado, y nos quedamos con ganas de algo mejor. Mi consejo: reducid el menú, quedaros con unas pocas opciones y aseguraos de que estén bien preparadas.
En cuanto a las habitaciones, ¡ay, madre! Encontramos la limpieza bastante... ¿cómo decirlo? Insuficiente. No es de extrañar que decidimos marcharnos antes de tiempo, y eso que habíamos reservado por varios días. Los desayunos dan bastante pena, y el trato del personal dejó mucho que desear. Una de esas experiencias que quitan las ganas de volver a un sitio, ya sabéis.
Pero tampoco quiero dar una impresión completamente negativa porque parece que hay algunas personas que han tenido experiencias más agradables. Hay reseñas que elogian la decoración y el trato amable del equipo, y, según dicen, la comida puede ser bastante buena en ciertos momentos. Sin embargo, es difícil confiar en la calidad cuando hay tantos comentarios sobre cómo la resbaladiza atención al cliente simplemente arruina toda la experiencia.
Así que, ¿cuántas estrellas tiene el hotel? Dos, eso es lo que dicen, pero tras lo que escuché, yo me acercaría sin muchas expectativas y, si puedes, busca otras alternativas. ¡Buena suerte si decides aventurarte por ahí!
A qué distancia se encuentra el hotel de la Iglesia Santa María
Ya te digo que el Mirador del Ermitage es una joyita en la carretera de Madrid a Coruña. Si buscas un lugar donde relajarte tras un largo día de trabajo o simplemente pasar un finde desconectando, este es el sitio ideal. Hoy ha sido mi primera vez allí y, de verdad, me llevé una grata sorpresa. Las habitaciones son amplias y limpias; siempre aprecio un buen espacio para estirarme. Además, la cama es grande y cómoda, lo cual es un plus si, como yo, eres de dormir como un tronco.
La atención fue genial, con un equipo que se nota que tiene ganas de que disfrutes tu estancia. Iván y Ana son un encanto; te hacen sentir como en casa. Y ni te cuento del comedor: ¡qué lugar tan iluminado y bien decorado! Si te gusta la comida tradicional, aquí te vas a poner las botas. Puedes elegir entre un montón de platos, y si tienes antojo de algo especial, tienen mariscadas por encargo. Las ancas de rana en salsa son para morirse de buenas; nos costaron 45 euros, pero valieron cada céntimo.
Eso sí, no todo fue perfecto. Escuché algunas críticas sobre el churrasco que pedían algunos, y la verdad, es que ¡parecía una mala experiencia! De todas maneras, en nuestra mesa todo fue correcto y los postres son una delicia, especialmente ese mousse de Lotus que es un auténtico pecado. Pero, ojo, que hay que tener en cuenta que algunos platos tienen suplemento, y aunque los compañeros dicen que el café lleva su biberón de licor, sí que hay extras que pueden sorprenderte.
Por cierto, si decides visitar la Iglesia Santa María, ten en cuenta que el hotel está a unos 3 km del centro de La Bañeza, así que añade un poquito de tiempo para tu paseo. Pero, con la buena atención y el ambiente acogedor, vale la pena el pequeño trayecto. ¡Definitivamente repetiré la experiencia y espero que tú también le des una oportunidad!
Qué tipo de habitaciones ofrece el Mirador del Ermitage
Y bueno, déjame contarte sobre el Mirador del Ermitage. La verdad, no sé ni por dónde empezar. Quisimos darle una oportunidad al restaurante del hotel, y vaya si fue una experiencia decepcionante. Desde el primer momento, el ambiente se sentía muy frío y poco acogedor. Era como si estuvieran deseando que nos fuésemos. A pesar de que no teníamos reserva, nadie nos dijo que el lugar estaba lleno ni nos dieron un tiempo límite para comer. Y cuando les pedimos un cambio para las niñas, se notó que no tenían muchas ganas de ayudarnos. Se comportaron de una manera un tanto descortés, sobre todo esa camarera de pelo rubio corto. En fin, eso fue solo el principio de una experiencia que terminó siendo un desastre.
La comida, ¡madre mía! Nos sirvieron carne en mal estado que simplemente no pudimos comer. Honestamente, aunque el servicio estuvo bien, la decoración con bustos romanos y mesas repintadas daban una vibra de mal gusto total. Y la música, ¡oh, la música! Era techno house a un volumen tal que casi no podíamos oírnos entre nosotros. Para ser sincero, no puedo recomendar este lugar ni a mis peores enemigos. Si estás en La Bañeza, de verdad, hay sitios mucho mejores donde comer. Prueba el Beduina o Moja el gallo; ahí sí que te vas a sentir bien atendido y no te robarán.
Y para rematar, hubo un par de situaciones completamente absurdas. Nos confundimos de restaurante porque se llamaba similar al Vermar, que solía estar ahí, y el personal ni siquiera tuvo la decencia de aclarar la confusión. Aparte, no paraban de sacarnos el segundo plato mientras todavía estábamos acabando el primero. ¡Imagínate! Lo dejaron incluso en la mesa de al lado, enfriándose. Por si fuera poco, el menú no era precisamente barato, y muchas cosas tenían suplemento, como un postre que costaba 6€. Además, hay reglas ridículas, como si tienes a alguien que no consume, pues paga 3€ de más. En fin, un verdadero sinvergüenza.
Ahora, si estás pensando en alojarte en el Mirador del Ermitage, quiero que sepas qué tipo de habitaciones ofrecen. El hotel tiene varias opciones, donde la mayoría son sencillas y funcionales, perfectas para descansar después de un día explorando. Aunque no me estoy refiriendo a un lujo extremo, son cómodas y limpias. Puedes contar con que tendrás lo básico para una estancia tranquila, pero, sinceramente, las experiencias culinarias complementarias que ofrece no valen la pena.
Las habitaciones del hotel cuentan con balcón
Y ya que estamos hablando del Mirador del Ermitage, tengo que contarte un poco sobre mi experiencia allí. La verdad, el hotel tiene su encanto, sobre todo si buscas un lugar tranquilo y con buen precio. Después de un día de fiestas en los carnavales de La Bañeza, llegamos y nos sorprendió lo limpias y cómodas que estaban las habitaciones. Los colchones y las almohadas, ¡de lujo! Parecen esas cosas que uno no espera en un hotel de 2 estrellas. Y qué decir del desayuno, que estaba delicioso y justo lo que necesitábamos para empezar el día con energía. Sin duda, un sitio 100% recomendable.
Ahora, hablemos de la experiencia de comer por la zona. En un momento, decidimos probar el menú del día en un restaurant cerca, y te digo que fue un desastre, a pesar de que el servicio era bastante rápido. 20 euros por un menú que no valía ni la mitad. Además de las comidas, nos tuvimos que aguantar las ridículas normas, como que no puedes llevarte las sobras. En fin, que no volvería a parar ahí ni de broma. Pero no te preocupes, porque a solo 5 minutos en La Bañeza hay mejores sitios para disfrutar de una buena comida.
A lo largo del verano, fui varias veces al Mirador y me encantó que el ambiente era siempre tan acogedor. La decoración es realmente preciosa y me llamó la atención cómo el personal te atiende con tanto esmero. Si vas con niños, no hay problema, ya que tienen todo lo que necesitas. Ah, y no olvidemos la mariscada que ofrecieron en invierno, ¡espectacular! La relación calidad-precio es insuperable y, por si fuera poco, los postres son simplemente abundantes y deliciosos, una experiencia que no te puedes perder.
Y para responder a la pregunta del millón: ¿Las habitaciones del hotel cuentan con balcón? Lamentablemente, no tengo esa información específica, pero la comodidad y limpieza son definitivamente de destacar. Así que si decides quedarte ahí, estoy seguro de que disfrutarás de una buena experiencia. ¿Te animas a probarlo?
Se ofrece wifi gratuito en el hotel
Y bueno, ya que hemos hablado de las aventuras de nuestro viaje, no puedo dejar de compartir un poco sobre el Mirador del Ermitage, donde nos alojamos brevemente. Estuvimos allí, y a pesar de ser un hotel de 2 estrellas, cumplió su función: pasar la noche y asearse un poco. Pero, seamos sinceros, que no hay mucho alrededor excepto el restaurante del hostal. Si vas con movilidad reducida, ni te lo plantees; no cuentan con rampas ni ascensor, así que eso fue un punto en contra. La habitación era algo pequeña y calurosa, con un mobiliario que ya parece de otra época. Aunque la limpieza estaba bien, nos hizo falta una escobilla en el baño.
El ruido también fue un problemilla; entre los coches que pasaban y los ruidos de otras habitaciones, no logramos descansar como esperábamos. Pero, por otro lado, el personal fue muy amable. Eso sí, cuando nos fuimos, simplemente dejamos la llave en recepción y no había nadie, así que un poco raro, ¿no? Aunque lo más probable es que vuelva si estoy de paso en otra ruta, porque para lo que necesitas una cama y una ducha, no está mal.
Ah, y hablando de comida, ¡vaya experiencia la del restaurante! Fuimos a comer y, aunque la comida era muy rica, con cantidades abundantes, también hubo varias cosas que nos dejaron un poco confundidos. Por ejemplo, pagamos 3€ solo por ocupar una silla si llevabas a alguien que no consumía. Y de la bebida, la gaseosa llegaban rellenada sin gas y el vino en botellas recicladas. Un poco de lío, ¿no? Y cuidado con los suplementos; muchas opciones del menú tenían cargos extra, así que al final el menú de 16.50€ se puede disparar. Los camareros, todo hay que decirlo, eran amables y atentos, pero la experiencia fue un tanto agridulce. Y en caso de que te preguntes, no se ofrece wifi gratuito en el hotel, así que planifica bien si necesitas estar conectado.
En fin, no creo que volvamos, pero al menos la comida fue un punto a favor, eso sí, ¡los postres eran excepcionales! Si decides parar allí, asegúrate de ir con el es estómago vacío y mucha paciencia con las normas.
Qué comodidades se incluyen en las habitaciones del hotel
Así que, después de un largo día, decidimos detenernos en el Mirador del Ermitage como una de nuestras paradas para comer. La elección no fue casual; las opiniones sobre el lugar nos habían convencido, pero debo ser honesto: me pareció bastante sobrevalorado. Tienen un menú variadísimo, con ventitantos primeros y segundos, lo que hace que elegir sea todo un reto. Al final, nos decidimos por seis platos diferentes y, la verdad, puedo decir que fueron un poco mediocres para el precio que pagamos. Eso sí, el postre estuvo bastante bueno, aunque en general, la comida no me dejó una gran impresión.
El tema del servicio tampoco ayudó mucho, ya que hubo un par de detalles que no me gustaron. Primero, mi ensalada campera llegó con algunos ingredientes que estaban chiclosos. Y lo peor fue la lubina, que estaba tan seca que se podía usar como tostone. Además, pedir la factura fue todo un odisea. Nos entregaron una simplificada y, a pesar de insistir, no nos hicieron caso. O sea, un poco de atención al cliente, please. Ah, y la restricción de no llevarse comida sobrante es un lío, sobre todo con la nueva ley de prevención de desperdicio alimentario en vigor desde enero de este año. En fin, en cuanto a comodidad, no es un lugar que recomendaría para comer.
De vuelta al hostal, debo decir que la experiencia no fue del todo positiva. Aunque es nuevo, la falta de ascensor y rampas para personas con movilidad reducida es un gran fallo. La decoración es de un gusto muy dudoso, con muebles anticuados y esos espejos rococó que ni al caso. Y, por si fuera poco, no hay enchufes ni un lugar decente para colocar las maletas. En contraste, la cama era cómoda y la ducha amplia, así que al menos hay algo bueno en medio de tanto inconveniente.
Si te decides a quedarte, ten en cuenta que el restaurante del lugar es un clásico de carretera, ¡pero ojo! Servir un simple bocadillo de jamón y un tomate te puede salir por un dineral. A mí me cobraron 6,5€ solo por el tomate y 5€ por unas olivas que vinieron aparte, ¡una locura! Aunque la atención de la camarera fue lo único que se salvó, se siente que están un poco perdidos en cómo manejar al cliente.
Ahora, si te estás preguntando qué comodidades se incluyen en las habitaciones del hotel, la verdad es que tienen lo básico para una estancia decente. Son sencillas, pero cuentan con lo necesario para descansar y desconectar, así que, aunque hay puntos flojos, tampoco es un desastre total. Además, el lugar es tranquilo y tienen parking gratuito, lo que siempre es un plus. En resumen, si buscas una estancia sin pretensiones y no te importa sacrificar algunos lujos, aquí puedes acabar con una buena relación calidad-precio.
El hotel cuenta con servicios de restauración
Pero bueno, ¿qué más os voy a contar del Mirador del Ermitage? Si llegáis con un hambre feroz, os diré que tienen un restaurante que se defiende. A ver, no os esperéis un Michelin ni nada por el estilo, pero por 14,50€ el menú, con un montón de opciones, está más que decente. Eso sí, no os flipéis: la comida no es perfecta, pero la relación calidad-precio es bastante buena. Oye, que a veces apetece algo sencillo y rápido, y hay que admitir que el arroz a la zamorana que tienen es un acierto. Y si pedís un bocata para el desayuno, ¡preparaos! Porque son grandes y con un pan que está bastante bien.
Ahora, no todo es color de rosa, hay que ser claros. He escuchado de algunos que le han echado pestes al hotel, y no los culpo del todo. Escuché que había una plaga de avispas en las habitaciones. En serio, gente. Alguien se encontró con un enjambre en las persianas y cuando se lo dijeron a la recepción, solo recibieron una indiferencia total. Como para no salir de allí con picaduras, ¿no? Imagina que eres alérgico… ¡y ya sabéis donde acabaríais! En fin, todo esto hace que la estancia sea un poco turbia y deja al hotel con un sabor agridulce.
Por el otro lado, a pesar de las quejas, no deja de ser un hotel de carretera: sencillo y limpio. Teniendo en cuenta que es un lugar de paso, la atención del personal fue bastante decente para lo que se espera. El colchón puede estar un poco duro para algunos, pero hay que reconocer que se puede dormir bien. Yo también veo las críticas de esos que parecen haber confundido este lugar con un resort de lujo y vienen con expectativas irreales. A veces parece que no saben lo que es un hotel de dos estrellas, pero bueno, cada quien tiene su opinión.
¿Y qué tal la ubicación? Pues es bastante ***tranquila***, aunque no va a ser como estar en el centro de una ciudad bulliciosa. Pero, si lo que necesitáis es un sitio para descansar antes de seguir rumbo a otra parte, este lugar puede servir. Así que, en resumen, el Mirador del Ermitage es como un juego de azar: algunas cartas van a ser buenas y otras no tanto, pero si os encontráis en la misma situación que yo y necesitáis un sitio de paso, igualmente puede ser una opción a tener en cuenta.








