
Mesón Do Emil, ubicado en Avenida Luis Espada, 21, Verín, es una parada interesante si estás de paso. Su menú ofrece 31 platos, con una especialidad en carnes, y no te puedes perder el filete de ternera: ¡es super sabroso y tierno! Y las patatas fritas caseras son el acompañante perfecto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no tienen postres caseros, solo una tarta helada que no entra en el menú, y tampoco puedes cambiar el café por un postre, así que tenlo en mente antes de pedir.
Con una calificación de 4.1 de 5 en Restaurant Guru y un montón de reseñas de visitantes, parece que han hecho un buen trabajo, pero hay algunos detalles que dan la sensación de ser principiantes. Si bien tienen su encanto, para nosotros no hay suficientes motivos para regresar. Así que si decides visitarlos, disfruta de la carne, pero no esperes mucho más allá de eso.
Mesón Do Emil
Horarios Mesón Do Emil
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 12:00–15:30, 21:00–23:00 |
| martes | 12:00–15:30, 21:00–23:30 |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 12:00–15:30, 21:00–23:30 |
| viernes | 12:00–15:30, 21:00–23:30 |
| sábado | 12:00–15:30, 21:00–23:30 |
| domingo | 12:00–15:30, 21:00–23:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Mesón Do Emil
Dónde se encuentra Mesón Do Emil
¡Hola a todos! Quiero compartir con ustedes mi experiencia en Mesón Do Emil, un restaurante que se encuentra en Av. Luis Espada, 21, 32600 Verín, Provincia de Ourense. Fui con mi familia y, aunque hubo momentos buenos y otros no tanto, creo que merece la pena contarles todo.
Primero lo malo, que quiero sacarlo del medio. La espera fue interminable, más de 30 minutos solo para tomar nota y cuando creímos que lo peor había pasado, nos quedamos más de una hora esperando por el segundo plato. En serio, en ese tiempo ya nos podríamos haber hecho una barbacoa en el jardín. También notamos que faltaban varios primeros en el menú, como fabada, tortilla y judías, lo que nos dejó un poco desilusionados. Y no sé si es que mi cuerpo aún no se adapta al frío gallego, pero el restaurante estaba helado. Ya en diciembre, ¡un café frío es inaceptable!
Pero ahora hablemos de lo que sí nos encantó. La amabilidad del personal fue un gran punto a favor. Nos acogieron a 12 personas sin reserva previa y siempre con una sonrisa. La comida... ¡ah, la comida! Las croquetas de jamón estaban más ricas de lo que parecían, y eso que no soy muy fan de ellas. Las raciones eran generosas, y tanto la ensalada como los vegetales estaban bien aliñados. Además, las patatas eran caseras, y eso siempre suma puntos. Aunque el servicio estaba un poco desorganizado, la comida estaba buena y no puedo quejarme del sabor.
En resumen, Mesón Do Emil tiene su encanto. De lo que puedo rescatar, las porciones y la calidad de la comida me invitan a darle otra oportunidad en un futuro. Así que, si deseas probar su menú del día, que recuerdes que está por 12€, y te invito a que tengas un poco de paciencia.
Así que ya saben, si pasan por Verín, no dejen de visitar este lugar en Av. Luis Espada, 21 y, por favor, ¡no olviden hacer el pedido rápidamente!
Cuál es la especialidad del menú en Mesón Do Emil
Y hablando de eso, si alguna vez estás en Verín y no sabes dónde comer, Mesón Do Emil es el lugar al que debes ir. Aunque no tiene un gran letrero que te llame desde la calle, la comida que sirven es de otro nivel. Imagínate un chuletón gallego de 1 kg que está cocinado a la perfección. Esa carne, con su jugosidad y sabor, ¡te va a dejar babeando! Eso sí, si vas con algo de prisa, quizás la atención puede ser un pelín lenta, pero créeme, mereces esperar por algo tan bueno.
No te preocupes si entras a medio día. El menú del día es una opción fantástica y no te vas a volver a casa con el hambre. La comida es de excelente calidad y no te vaciará los bolsillos. Te servirán un caldo gallego que te hará sentir como en casa y unas tapas que ni te cuento. Y como bonus, el ambiente es muy acogedor, lo que lo convierte en un sitio ideal para disfrutar en buena compañía.
Además, si eres amante del vino, aquí tienes una gran variedad de vinos de la zona que van perfecto con cualquier plato. La atención de los camareros es un punto a favor, ya que siempre son amables y están ahí para hacerte sentir bien, incluso si el lugar está a tope.
¿Y la especialidad del menú en Mesón Do Emil? Bueno, sin duda, el raxó al vino de Oporto es un plato que no te puedes perder. Ese toque especial le da un sabor delicioso que hace que cada bocado sea una experiencia increíble. Así que ya sabes, si buscas un lugar que combine buena comida, ambiente y un trato amigable, Mesón Do Emil debería estar en tu lista, ¡no te arrepentirás!
Cuántos platos se ofrecen en el menú
Pero bueno, la experiencia en el Mesón Do Emil fue una montaña rusa de emociones, ¿eh? Fuimos cinco personas con ganas de compartir y probar un poco de todo. Cuando le preguntamos al que creemos que era el dueño si esos cinco platos diferentes que queríamos pedir nos iban a alcanzar para almorzar, nos dijo que no. Nos quedamos un poco confundidos, porque, al final, decidimos pedir todo de una vez por si acaso. Pero el tipo se puso bastante serio y nos dijo que teníamos que decidir rápido, ya que podría llegar más gente y tendríamos que movernos. ¡Si el local tenía mesas de sobra! Al final, nos atendió un chico que fue más amable, aunque la comida estaba normalita y las porciones eran un tanto ***reducidas***. Para que te hagas una idea, un plato como el Raixo, que lleva patatas de acompañamiento, solo trajo la carne y ya. ¡Un poquito decepcionante!
Luego, lo de las porciones de pan fue otra historia. Pedimos un poco más y nos cobraron 5 euros por cuatro tajadas. Vamos, que el precio no cuadraba con lo que recibimos. Sin embargo, a la siguiente visita, un amigo decidió ir de nuevo y no le fue tan mal. Por 11 euros, podía disfrutar de primer y segundo plato, incluyendo postre, bebida y café, que estaba muy bueno, especialmente el ****flan con chocolate blanco***. Ahí sí que se quedaba lleno y todo, pero la atención seguía siendo un poco lenta. Tal vez tengan que ajustar un poco esa parte.
Con todo esto, no quiero ser tan negativo, porque he escuchado sobre otras experiencias que fueron bastante buenas. Un compañero fue y le encantó el entrecot a la parrilla y las patatas bravas. Habló maravillas sobre la calidad de la comida y, además, al parecer la cocinera le pone mucho cariño a lo que hace. Así que, aunque yo no sé si volvería, puede que haya otras opciones recomendables.
Ah, y para responder a tu pregunta, en el menú ofrecen uno o dos platos de primero y segundo, además de bebida, postre y café, todo por 11 euros. Así que, aunque la experiencia puede variar, ¡hay veces que resulta bastante económica!
Qué plato se recomienda probar en Mesón Do Emil
La verdad es que Mesón Do Emil se siente un poco como un viaje al corazón de la gastronomía gallega, ¿no? Piensa en la primera vez que entraste y te dio la bienvenida ese aroma a comida casera. Unos amigos y yo decidimos pedir el menú del día, y la verdad, no tengo quejas. El trato fue inmejorable y la comida, pues, 1.000 puntos. Uno de los imprescindibles allí es el caldo gallego, que está para chuparse los dedos. Con una calidad/precio tan excelente, es difícil no salir con una sonrisa y un estómago contento.
Sin embargo, no todo fue siempre tan glorioso. Hay quienes han tenido experiencias menos agradables. Un grupo que reservó con nosotros se llevó un soponcio con las gambas al ajillo, que parecieron más bien pasadas de moda. Las croquetas de jamón, por su parte, eran más bechamel que otra cosa, lo que no ayuda precisamente a dejar una buena impresión. Y no hablemos del churrasco y las patatas bravas; vaya decepción. Con precios que no son precisamente de risa, esperas algo más que un plato frío lleno de nervios y huesos. Dicen que lo mejor fue el vino, un Protos Roble que, por lo menos, les salvó la noche.
Ahora, si te estás preguntando qué plato realmente merece tu atención en Mesón Do Emil, yo no dudaría en recomendarte el chuletón. Desde que lo probé, me di cuenta de que no hay nada como un buen trozo de carne jugosa y tierna. Si quieres disfrutar de una experiencia de cena que deje huella, ¡este es tu elegido! En fin, aquí hay de todo, así que si decides ir, preparate para disfrutar de grandes platos... o a veces, para llevarte alguna que otra sorpresa. Al final del día, se trata de lo que más te guste a ti.
Son las patatas fritas de Mesón Do Emil caseras
Y bueno, hablando de lo que hemos vivido en Mesón Do Emil, la realidad es que nuestras expectativas estaban bastante por las nubes después de leer algunos comentarios. Claro que, al llegar, nos encontramos con un restaurante que, aunque tenía 3 estrellas, no nos dejó boquiabiertos. Comimos bien, sí, pero no podría recomendarlo al 100%. La comida estuvo bien, pero el servicio dejó bastante que desear. A veces parece que los camareros andan en cámara lenta y, cuando finalmente te traen lo que pediste, ya has terminado tu plato principal. Un verdadero lío.
Luego, tuvimos la suerte de probar la famosa tabla de churrascos, que, tengo que admitirlo, era abundante y deliciosa. Pero todo ese gozo se opacó cuando el personal empezó a caer en la organización. Imagínate: pedimos un primer y un segundo y nos traen las cosas mezcladas. ¡Un desastre total! Eso sí, la decoración y ambiente son agradables, aunque vi un par de mesas con clientes un poco fríos porque no había calefacción. ¡Vaya invierno para cenar en un lugar helado!
En cuanto a las patatas fritas, te comento que no son caseras, y eso lo dejó claro la experiencia de algunos amigos que también pasaron por allí. La gente se queja de que son de bolsa y la calidad de lo que presentan es bastante cuestionable. Por no mencionar los postres, que también parecen ser de supermercado, así que no te recomiendo que te quedes con ganas de algo dulce al final de la comida.
La verdad, si estás de paso y no tienes otra opción, puede que no sea tan terrible. Pero si buscas una experiencia culinaria auténtica, puede que tengas mejores alternativas. ¡Espera un lugar donde comer con ganas!
Dispone el restaurante de postres caseros
La verdad es que Mesón Do Emil se ha convertido en uno de esos sitios que no te puedes perder si estás en Verín. Lo primero que te va a impresionar es la calidad de la comida. No sé si lo sabes, pero la gente habla maravillas de sus gambas al ajillo y chipirones a la plancha; pues no es para menos, ¡están de rechupete! Y si te decides a pedir un entrecot de vaca gallega, prepárate porque vas a quedar más que satisfecho. Todo eso con un ambiente agradable y un servicio muy cercano, como si estuvieras en casa.
Y si te gusta tapeear, ¡estás de suerte! Los platos son generosos y a la hora de la cena el local se anima un montón. Además, el trato de las camareras, como Fátima y Andrea, es simplemente genial. Te hacen sentir como en familia, y eso es un enorme plus cuando sales a cenar. Porque, seamos sinceros: ¿a quién no le gusta recibir buena atención junto con buena comida?
Por si fuera poco, también son pet friendly. Puedes llevar a tu perro sin problemas y disfrutar de una buena comida en su terraza. El chico que te atenderá seguro será agradable con tu mascota, y eso siempre es un bonus, ¿no? Nosotros disfrutamos de oreja a la gallega y churrasco mixto, todo maridado con un vino tinto que estaba espectacular. De verdad, los sabores son de otra dimensión.
Ahora, sobre el tema de los postres, parece que no siempre tienen opciones caseras. La gente ha comentado que quizás no están disponibles todos los días, especialmente si vas un lunes. Así que si eres un fanático de los postres caseros, podría ser un poco irregular. Pero te aseguro que con la calidad de la comida principal, ¡seguro que sales más que contento! Así que ya sabes, si estás por la zona, ¡no te lo pienses y ve a Mesón Do Emil, que te va a encantar!
Qué tipo de tarta helada ofrecen en Mesón Do Emil
Y mira, si estás en Verín, no te puedes perder el Mesón Do Emil, sobre la Av. Luis Espada, 21. Cuando buscamos un lugar para comer antes de llegar a Ourense, nos topamos con este mesón que promete comida casera. Al final, fue una buena elección. Siguiendo el consejo del camarero, pedimos un montón de platos y, para serte sincero, todo estaba delicioso. La comida merece un 5, el servicio un 4 y el ambiente, también un 4. ¡Perfecto para reponer fuerzas y seguir viaje!
Sin embargo, no todo el mundo ha tenido la misma experiencia. Escuché a alguien que fue y se encontró con croquetas congeladas y un servicio que parecía correr una maratón... pero a ritmo de tortuga. Al parecer, estuvieron esperando casi 20 minutos solo para que les tomaran nota del postre. Entiendo que suceden días complicados en cualquier restaurante, pero vaya, ni con amabilidad se salvan algunos casos. ¡Qué frustrante!
Por otro lado, hay quienes destacan que las raciones son ricas y generosas, con un buen vino para acompañar, además de un trato que invita a quedarse un rato más. Ya te digo, si te gusta la carne, no puedes dejar pasar ese filete de ternera impresionante que mencionan. Aunque, a alguien le hizo falta un poco de calefacción porque el local estaba un poco fresco. Pero oye, si la comida es buena, ¡al final eso es lo que cuenta!
Ah, y respecto a los postres, aunque algunos se llevaron una decepción con los de supermercado, al menos parece que ofrecen tartas heladas. A ver si te animas a probar alguna, ¡marcarás la diferencia! Con tantas opiniones variadas, lo mejor es que lo descubras tú mismo y saques tus propias conclusiones. ¿Te atreves?
Se puede cambiar el café por un postre en Mesón Do Emil
… mientras seguíamos hablando de lo que se nos había quedado en el estómago, el Mesón Do Emil no dejaba de aparecer en nuestras conversaciones. Al llegar, todo parecía prometedor, pero después de probar el pulpo chicloso y las bravas de pena, las expectativas se fueron por el desagüe. La sensación de que el servicio era más doméstico que profesional se hizo notar inmediatamente; parecía que estábamos en casa de un familiar que no sabe cocinar muy bien. Y ojo, 20-30€ por persona no es un chiste. Podrías esperar algo decente, pero aquí… mejor ni hablamos del vino exageradamente caro.
Luego, hubo un momento en el que pensé: “Vale, lo mejor está por venir”, pero no. Las gambas al ajillo me recordaron más a un plato insípido que a otra cosa. Ah, y quizás deberíamos haber evitado esos champiñones de micro; no sé qué esperábamos, pero no era eso. Ya estaban tan buenos como una piedra. Y cuando le dijimos a la gente de allí que teníamos experiencia y podríamos darles una segunda oportunidad, lo único que obtuvimos fue unsilencio incómodo y ninguna disculpa. Muy mal, la verdad, el trato no estaba a la altura.
En cuanto al ambiente, sí que había un aire rural, pero no del tipo encantador. Más bien del tipo que grita “aquí estamos, con nuestro servicio escasamente profesional”. Y aunque las zamburiñas tenían su punto, esperar tanto era una prueba de paciencia. Al final, se queda uno con la sensación de que tal vez hubiéramos tenido más suerte en otra parte. ¿Había algo rescatable? A lo mejor algunos chipirones a la plancha, pero ni eso me sube el ánimo tanto como para recomendarlo, la verdad.
Finalmente, sé que la pregunta del millón es: “¿Se puede cambiar el café por un postre en Mesón Do Emil?” Bueno, a lo que parece, es mejor no esperar un trato especial en ese sentido tampoco. Lo correcto sería esperar a que te dijeran que ahí son bastante rígidos con las normas y no suelen tener esa flexibilidad. Pero, oye, siempre puedes intentarlo... aunque no te prometo que el resultado sea muy satisfactorio. Si decides probar suerte, ¡que la fuerza te acompañe!








